Intelecto Opuesto

Tradiciones hidalguenses

Las tradiciones hidalguenses son una muestra viva de lo que representa la gente del estado y las actividades que por generaciones han realizado. En su totalidad, significan la esencia de lo que hoy son los hidalguenses a nivel nacional.

No solo por el Día de Muertos o Xantolo o Mijkailjuitl; o por la gastronomía del Valle del Mezquital, o las fiestas patronales durante todo el año, o su innegable respeto a la naturaleza y los rituales prehispánicos, o por su medicina tradicional que es poco comprendida pero muy socorrida; todo, se compone de un mismo elemento que es la gente originaria.

Son ellos y nadie más los que dan vida a las tradiciones, a los usos y costumbres de los pueblos indígenas, y es por ello que se requiere más que nunca de brindarles apoyo no para que sigan o no haciendo sus festividades, sino para que cada vez más se conozcan y puedan compartirlas a todos.

Lo anterior representa una apuesta social importante ya que al poder abrir al mercado turístico las tradiciones hidalguenses, se desencadena una serie de beneficios que van desde el desarrollo económico hasta la preservación.

¿Por qué la fórmula de Pueblos Mágicos ha sido tan exitosa en México?, más allá de las cifras de turismo, la realidad es que significan un escaparate para la vida cotidiana, un momento de descanso para quienes los visitan y eso representa el sustento para millones de familias del país; en Hidalgo, sucede lo mismo en los Pueblos Mágicos, no así en las comunidades indígenas donde se cuentan desde siempre con atractivos culturales y turísticos.

La época de Día de Muertos es tan o igual de famosa que una Navidad en Hidalgo, con el agregado de que es netamente originaria, no por haberse fundado sino porque lleva cientos de años conmemorándose.

Desde hace varios gobiernos se ha impulsado como una cita anual a la que todos podemos acudir, pero sigue siendo insuficiente el recurso que se le destina; la gente también no ve en ella una fecha de oportunidad económica sino de cumplir con un momento místico, lleno de tradición familiar, al que se debe acudir por mandato más que por realizar un trabajo o emprender una acción de negocio.

Bien caería a regiones hidalguenses que viven de sus tradiciones el poder contar con un plan de emprendimiento para poder atraer desarrollo económico donde más allá de que los gobiernos aporten ingredientes para un altar, o flores, o recursos, se puedan proporcionar proyectos sustentables que ayuden a que el beneficio sea permanente.

Artesanías, comida, recuerdos, rutas de paseo, todo un menú de oportunidades que ya se aprovechan en Hidalgo, pero que deben y seguramente así será, serán explotadas al máximo en el actual sexenio puesto que es lo que se ha adelantado para poder detonar al estado.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com