Intelecto Opuesto

Trabajar como perro…

Recientemente se han dado a conocer cifras y datos sobre la situación laboral, formal e informal, que padecemos los mexicanos, sea cual sea nuestra clase o condición y nivel socioeconómico y hasta académico.

En ellos es bastante revelador como es que por más que trabajamos horas y horas de oficina, en la calle, en los comercios, en las construcciones y hasta en el gobierno, la situación no es la mejor o la que debería de ser en comparación con los países que tienen mejor ingreso y calidad de vida entre sus habitantes.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (cito textual), “aunque el dinero no puede comprar la felicidad, es un medio importante para lograr estándares de vida más elevados”.

En México, según el organismo internacional, el ingreso familiar disponible neto ajustado promedio per cápita es de 12 mil 850 dólares al año, cifra menor que el promedio de la OCDE de 23 mil 938 billetes verdes de forma anual. Es decir, traemos un déficit de por lo menos 12 mil dólares en cuanto a lo que podríamos estar ganando como mexicanos por las horas y condiciones en las que trabajamos.

Imagínese, estimado lector, querida lectora, que su salario se duplicara como bien refiere, quizá de forma utópica la OCDE. ¿Qué haría con dos quincenas? Se lee muy bien, pero permítame desengañarle y situarle en la perfecta realidad mexicana.

En México la gente trabaja 2 mil 226 horas al año, cifra mayor que el promedio mundial de mil 765 horas. Además, casi el 29 por ciento de los empleados tienen un horario de trabajo muy largo, más del normal que cualquier empleado en el planeta.

Y si piensa que por lo que trabajamos, algo podremos obtener en un futuro. Acorde a la Auditoría Superior de la Federación al cierre 2013, el grupo de trabajadores con 36 años o menos alcanzará una pensión de 30.7 por ciento de su salario; de 37 a 45 años de 19.9 por ciento, inferior a la pensión básica garantizada; 46 y 55 años, de 13.8, y los mayores a 55 años, apenas lograrán 5.2 por ciento de ahorro, lo que es absolutamente insuficiente, todo esto siempre y cuando cuenten con una Afore.

Si a esto le sumamos las condiciones en las que sobreviven los trabajadores del campo, de los comercios informales, de los mercados y centrales de abastos, de la construcción en zonas marginadas, de los vendedores, de los outsourcings, de los egresados sin seguridad social ni antigüedades, nos damos cuenta de que esto ha quedado rebasado:

Articulo 123. Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social para el trabajo, conforme a la ley.

I. La duración de la jornada máxima será de ocho horas;

III. Queda prohibida la utilización del trabajo de los menores de catorce años. Los mayores de esta edad y menores de dieciséis tendrán como jornada máxima la de seis horas.

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