Intelecto Opuesto

Suerte para el Tuzobús

En mayo pasado, el sistema de transporte alternativo en la ciudad de Chihuahua sufrió cambios radicales en su administración y forma de operación, dejándolo lejos de lo que se planteó en un inicio en aquella entidad del norte del país.

Un proyecto que empezó desde 2010 y que tardó dos años en inaugurar sus rutas, con una inversión de más de 2 mil millones de pesos, con 80 autobuses y 20 kilómetros de recorridos en la mencionada ciudad, es lo más parecido a lo que se tendrá ahora en Pachuca con la puesta en marcha del Tuzobús.

El sistema de transporte que se propone para la capital del estado es tan similar al Vive Bus de Chihuahua, que incluso se trazó con la misma ruta técnica de trabajo y planeación con concesionarios del transporte público masivo.

Sin embargo, la experiencia en Chihuahua sólo duró 9 meses en abundancia hasta que concesionarios del propio sistema de transporte se declararon en quiebra, por lo que desde mayo pasado insistieron en la otorgación de un subsidio para fortalecer sus operaciones o un incremento a la tarifa que actualmente se cobra, que es de 6 pesos por uso de un camión y 2 pesos por un segundo en un mismo viaje, es decir, 8 pesos en total si se abordan dos líneas en un mismo trayecto. Si no es igual, es casi similar a lo que se vivirá con el Tuzobús.

Semanas después de la petición de concesionarios en Chihuahua, la empresa que tiene a su cargo la operación del sistema refrendó la necesidad de un subsidio para poder mantener su actual esquema de cobro, el cual denunciaron fue una imposición estatal.

Días después el gobierno del estado de Chihuahua anunció que a partir del primer fin de semana de junio tomaría el control de la ruta troncal del Vive Bus debido a que fue reportado en quiebra y a los numerosos problemas operativos que tuvo su funcionamiento.

El gobierno de César Duarte hizo pública la requisa de la ruta troncal que había sido concesionada a la empresa Coordinadora de Transporte Colectivo, integrada por empresarios del transporte público de pasajeros de la capital de ese estado y únicamente dejará a éstos el manejo de las rutas alimenta doras que recorren las colonias periféricas.

Bajo este mismo esquema de trabajo, con rutas alimentadoras –las tradicionales peseras de Pachuca y Mineral de la Reforma- y con la ruta de 16 kilómetros con estaciones de Téllez al Centro, comenzará a finales de año el Tuzobús en Hidalgo.

La experiencia vivida en el norte del país, podría bien servir para que en este segundo semestre de año, se pueda recomponer y mejorar en lo que corresponde a la operación y administración del que será el nuevo sistema de transporte masivo, así como para poder estar blindados ante posibles situaciones similares a las que se están experimentando en Chihuahua; una ciudad que triplica en habitantes a Pachuca y que tenía más posibilidad de ingreso por uso diario del sistema, por lo que no nos queda más que decir, buena suerte para el Tuzobús.

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