Intelecto Opuesto

Sociedad aletargada

Entramos en la recta final de las campañas electorales y el mensaje político de los candidatos parece haber penetrado poco o nada entre los diversos sectores a quienes intentaron llegar. ¿El motivo? Para mi es claro, una sociedad que vive aletargada producto de la calidad de vida que se padece no solo en un estado determinado, sino en la mayor parte del país.

Una población a la que se le da una información específica y que a los 5 minutos la olvida o no le interesa. Una ciudadanía a la que le importa muy poco participar en asuntos públicos como las votaciones, las convocatorias para debates, observación electoral, exigir derechos, entre otras cuestiones.

No por nada las previsiones del Instituto Nacional Electoral que ya anticipó que apenas 38 por ciento de los ciudadanos tiene interés de acudir a las urnas el próximo 7 de junio para las elecciones federales y que por el contrario, 47 por ciento de los electores señalan que no tiene intención de acudir.

Es decir, a pesar de que una persona, cualquier candidato o político en funciones de puesto de elección popular e incluso figuras públicas famosas, entreguen mensajes, participen en reuniones, mítines, conciertos y más, la gente no está presta a retener el llamado político. Principalmente por la falta de credibilidad con la que se mantienen, casi de forma permanente, los partidos políticos y los diputados, así como algunos gobernantes, por lo que no generan el clima de confianza como para prestarles toda la atención y creerles lo que están diciendo.

El estudio demoscópico del INE revela también que casi la mitad de los consultados, 44 por ciento, considera que México no es un país democrático, contra 40 por ciento que asegura lo contrario y que considera elementos adicionales como la alternancia en el poder y la libertad de expresión parte este sistema.

Como vemos, los pronósticos no son alentadores. La gente está en estado zombi y solo espera sobrevivir de la mejor forma a la vorágine política que reina en México; sí, las elecciones que se avecinan no son las más determinantes en la actualidad, pero si estarán fijando el rumbo que se requiere de cara a las gubernaturas de 2016, 2017 y la elección presidencial de 2018.

Si la sociedad está aletargada es culpa también de la política mexicana, de quienes toman las decisiones y de quien busca en la ciudadanía únicamente una herramienta para ascender en el escalafón del poder público.

No darles acceso a la información, la falta de una verdadera transparencia, la guerra sucia entre actores políticos y la incipiente democracia que tenemos, son las causas que mantienen a la gente sin poder contar con verdadera capacidad de elección.

Dejar que la gente decida por sí misma es riesgoso para los partidos. Para el sistema electoral en general quien mantiene un padrón engrosado por la obligatoriedad de contar con una credencial de elector, que no asegura que todos quieran o pretendan acercarse a la política o votar.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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