Intelecto Opuesto

Semana Santa: fe y religión

Dogma contra libertad de creencia y culto. En México, un país que se jacta de gozar de plenas libertades y de defender los derechos humanos, las buenas costumbres y la esperanza de un futuro prometedor, es el escenario de mil batallas apocalípticas al interior de sus habitantes.

Nuestro país es una nación de fe. Creemos en todo lo que podemos y nos pueda servir para vivir mejor. Para hacernos sentir mejor que ayer, mejor que siempre; que nuestro estado de ánimo sea revitalizado con solo cerrar nuestros ojos y poner nuestra mente en un espacio y tiempo alejado, lejano a lo cotidiano, con notas musicales suaves y de dulces melodías.

Esa es la realidad para muchos creyentes entre los que me incluyo. Pasamos años buscando una respuesta a lo que hemos catalogado como problemas existenciales. Al destino que nos tocó vivir y a la realidad que enfrentamos. Soñamos con que alguna divinidad nos auxilie y proteja de todo lo malo, de todo lo que pueda alterar nuestra cómoda rutina y nuestro buen existir.

No pensamos que esté cerca el fin, jamás pasa por nuestras mentes el poder sesgar un camino en el que la ruta, camino o salida de emergencia sea cruzado. Somos errantes del alma y así como estamos bien un día, estamos mal el otro.

Seguimos pensando que alguien vendrá y nos levantará. Me quedó imaginando lo que alguna vez leí sobre si el día del juicio final todas las almas y cuerpos con carne carcomida, esqueletos descalcificados, sin piezas como la cadera, una pierna, un brazo o sin cráneo, estarán ahí, junto a los que fueron cremados, a los que jamás vieron sepultura, a los que simplemente fueron pulverizados o destrozados. Del hombre de las cavernas o Homo Sapiens al humano del futuro, al que pueda vivir y respirar con circuitos y cables en el cerebro.

Si todos nos juntamos en un mismo escenario, una nube, a las puertas del cielo, un terreno inmenso al lado de un volcán en erupción, un cañón como el de Chiapas, en donde todos estemos en balsas rumbo a una misma luz.

Somos eso, seres que iluminamos un momento, un lugar, solo eso. Seres que habitan temporalmente y pagan la renta por penetrar en esta dimensión. La fe, la religión, eso es lo que nos lleva a pensar que todo es posible, que es una realidad que no entendemos, un aspecto que nuestra subdesarrollada inteligencia no alcanza a comprender y por ende no podemos ver más allá de lo que nuestra limitada capacidad nos lo permite.

Un nuevo milenio, una nueva era, un nuevo comienzo no nos es suficiente para entender esta vida y a este país y a toda la gente que nos rodea. No es suficiente lo que vivimos y al parecer es necesario que perezcamos para pensar que allá, tendremos la respuesta a todas las preguntas que nos hemos hecho desde el inicio de los tiempos.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

http://twitter.com/laloflu