Intelecto Opuesto

Semana Santa: fe y realidad

Como cada año, en estas líneas, intentaré aportar una idea sobre lo que representa para el mexicano la denominada Semana Santa sin llegar al punto de vista teológico ni mucho menos, en un ejercicio en el que se busca realizar un aporte a lo que tratamos de entender como fe, religión y realidad en la actualidad.

Más allá de teorías de la devastación, la búsqueda de ideas nos lleva a plantearnos diversos escenarios en los que podemos compartir nuestro pensamiento y analizar desde cada uno de las opiniones la identidad y utilidad para la vida diaria y moderna de un asunto que tiene que ver con todo lo contrario a lo anterior.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, hasta 2012, del total de la población del país, 82.7 por ciento son católicos, lo que representa una gran masa de 92.9 millones de personas en donde prácticamente 8 de cada 10 mexicanos afirman o dicen pertenecer a la religión católica y, por lo tanto se supone que deben seguir sus preceptos.

Sin embargo, las propias cifras delatan una disminución de al menos 5 puntos porcentuales en las estadísticas de número de simpatizantes del catolicismo en el país, de acuerdo a la propia Arquidiócesis de México (Editorial Semanario Desde la Fe, 11 de marzo de 2012).

A nivel mundial –según http://www.es.catholic.net/- las cifras son las siguientes: de los más de 7 mil millones de habitantes del planeta, solamente poco más de mil 200 millones son católicos; aún así, la Semana Santa es una celebración que incluye a todos y en todas partes del planeta, incluso de otras religiones o tradiciones.

En enero pasado, durante la misa en la basílica de San Pedro, el Papa Francisco –basado en un sermón bíblico denominado “¿Está dividido Cristo?”- presentó ante la sociedad una serie de preceptos en los que perfila un discurso de “alianza entre religiones”, por así decirlo, en donde busca sumar o sumarse a los representantes de otras corrientes como ortodoxos, anglicanos y los comúnmente conocidos como cristianos en América Latina (creyentes que no son católicos y que se atribuyen ser judíos espirituales) para de esta forma no perder adeptos en cuanto a la figura de Cristo. Una estrategia del tipo política y mercadológica, que permita al estado Vaticano seguir estando presente en todos los países del mundo.

Sea o no más o menos popular, el catolicismo pretende seguir vigente a través de la figura de Jesucristo como el gran protagonista de una alianza que permita a la Iglesia perdurar por varios milenios más. No importa que sigas o no a una religión, si crees en Cristo, puedes estar, ser y participar de todas las fiestas místicas o espirituales, ya sean de carácter secular u oficial.

La fe no está peleada con la religión, pero sí con la espiritualidad de cada individuo, que en estos días pone a prueba su verdadera identidad al recordar los hechos que sucedieron hace más de 2 mil años.

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