Intelecto Opuesto

Seguridad hidalguense

A partir de este año, incluso desde las últimas semanas de 2013, las corporaciones de seguridad pública  en municipios de Hidalgo modificaron su dinámica y coordinación con los mandos del estado. No sólo por el hecho de haberse renovado y rotado a los comandantes en buena parte de las direcciones sino porque desde la llegada de Alfredo Ahedo Mayorga, secretario de Seguridad Pública de Hidalgo, así se dispuso.

El propósito fue claro: tener mayor comunicación y hasta cierto punto control sobre las acciones de seguridad en todas las regiones del estado, pues eso garantiza una buena parte de la operación en dispositivos de emergencia, mayores probabilidades de éxito en investigaciones y sobre todo, garantía en cuanto a reducción de índices delictivos en todos los rubros y niveles.

La conformación de grupos de trabajo por parte de gobernadores en todo el país, en el caso de Hidalgo, en la zona Centro, con la autoridad federal (Segob) y fuerzas armadas ha resultado en la homologación de la forma de trabajo. Primero, para que las entidades de una misma zona del país operen de manera similar a sus estados vecinos. Segundo, que exista comunicación directa con todos los órdenes de gobierno para el tema de seguridad.

De las determinaciones tomadas, la principal concierne a la reconfiguración de cuerpos de trabajo, en este caso de quienes velan por la seguridad pública, quienes de inicio y más allá de manejar el discurso de capacitación y armamento, se ha pedido que renueven ideologías en base a la lealtad.

Parte de este movimiento de impacto a las policías municipales y de los estados viene desde lo más alto de los mandos de la Segob, Ejército y Marina, quienes buscan formar cuerpos de seguridad con formas similares a las castrenses pero con profesionalización académica y de campo.

Vemos ejemplos como el del ex secretario de Seguridad Pública de Hidalgo, Damián Canales Mena, quien en sus primeros días al frente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México, ya giró instrucciones para renovar plantillas municipales y del estado en cuanto a elementos que no cumplieron las expectativas y las pruebas de control y confianza.

En la entidad vecina se habla de al menos 400 policías en esta situación que bien tendrán que ser reorientados en sus capacidades o dados de baja para dar entrada a los elementos con el perfil y características que se desea.

En Hidalgo podría ocurrir un episodio igual tras el ejemplo mexiquense, cuando este sea llevado a la mesa de trabajo de la Segob con gobernadores. Bien podrían pedir a estados como Tlaxcala, Puebla y el propio Hidalgo, que realicen esta reconfiguración para mantener un mismo método de trabajo, como dicen, homologado en todos los procesos.

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