Intelecto Opuesto

Saliendo al paso

La semana que concluyó fue dura en cuanto a noticias para el estado de Hidalgo, sobre todo en lo que tiene que ver con los proyectos de gran envergadura y por los que se estaba peleando políticamente desde hace más de un sexenio con el único fin de atraer inversión y empleo para los hidalguenses.

Me queda claro que los temas torales de la administración federal no son las necesidades de un estado en particular, sea cual sea, pues para eso existen los gobiernos locales; sin embargo, Hidalgo es una entidad castigada históricamente por la injusticia social de los proyectos nacionales y no era necesario que una vez más se justificara la no llegada de obras como el aeropuerto y la refinería. Y no nos engañemos, tampoco venían a ser las salvaciones para cientos o miles de hidalguenses que buscan empleos mejor remunerados o para los profesionistas que egresan por puñados cada semestre en las universidades e institutos tecnológicos y politécnicos de la entidad.

Hidalgo, me queda claro, ha hecho su trabajo. Se destinaron espacios y tiempos políticos, sociales y económicos para detonar infraestructura y hasta caprichos presidenciales que en su momento se llegaron a dar (tema de la refinería Bicentenario, terrenos entre Salamanca y Tula, disputa ejidal por quien compraba más barato y más rápido) y que con el tiempo no conllevaron a nada más a que a dádivas temporales que ahora se han esfumado.

También es cierto que el actual gobierno federal llegó con planes diferentes; los mismos que se contraponen a la esperanza de desarrollo que demandaban los habitantes del estado y no por que no sean atendidas sus demandas sino porque no hay espacio presupuestal para planeación de infraestructura como un nuevo aeropuerto o una nueva refinería.

Al gobierno de Francisco Olvera Ruiz le tocó sin duda enfrentar una de las situaciones más difíciles como la de salir al paso de este tipo de afrentas, por así llamarlas, sobre la obra pública comprometida aún desde antes de que llegara al poder.

A poco más de un mes de lo que será su cuarto informe de gobierno, el mandatario tiene su agenda de temas enfocada a los proyectos estatales que se planearon desde su arribo al Ejecutivo en 2011 como lo son el Tuzobús, la Ciudad del Conocimiento y la Cultura, el tema de género, la reconstrucción de caminos y carreteras, y la apertura de escuelas, hospitales y centros de salud que, básicamente, son las principales obras de la administración actual.

Será complicado desimpregnar del imaginario colectivo la idea de que el aeropuerto y la refinería ya no son cosas de relevancia para el estado, sin embargo y siendo realistas, jamás lo fueron. Y no por falta de voluntad política sino porque nunca se tuvo la certeza de que serían una realidad, pues dependían de sus principales promotores que eran los antiguos integrantes del gabinete federal, hoy ex funcionarios olvidados en el Senado o en su partido, que no les interesa en lo más mínimo lo que piensen los hidalguenses.

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