Intelecto Opuesto

Riesgosa tradición

El uso de pirotécnica en las fiestas populares mexicanas se vuelve cada vez más una actividad de riesgo que sigue cobrando vidas; tan solo ayer con lo ocurrido en Tultepec donde la explosión en el mercado de cohetes dejó como saldo 29 personas fallecidas y un centenar de heridos y desaparecidos, nos debe poner un alto, un freno total y urgente en la permisión de este tipo de actividad.

Nadie pone en duda la existencia de una tradición y una cultura en la que el la pólvora ha formado parte de la historia de nuestro país; en México para todo se truenan cohetes. Si es peregrinación, retumba el cielo, si es una boda o unos XV años, también. Si festeja el Presidente o el gobernador el Grito de Independencia, los castillos y fuegos artificiales monumentales no pueden faltar.

Sin embrago, su elaboración, el proceso de manufactura, el tras bambalinas de la tradición de elaborar pirotécnica en nuestro país, nos obliga a pensar en su viabilidad y uso, así como en la posibilidad de que deje de ser una actividad regulada, normada o reglamentada y pase a ser una actividad proscrita por su alto grado de peligrosidad.

Todos sabemos que en nuestro país no se hace nada hasta que suceden las tragedias, y aún así es poco probable que pase algo extraordinario con la actividad de la elaboración de cohetes, pues es parte de un oficio generacional, y sustento de miles de personas en las zonas y regiones dedicados a los famosos polvorines.

Como suele pasar con la mayoría de problemas y pendientes en la agenda pública, la normalización del hecho no provoca consecuencia alguna; lo vemos con ejemplos como el doble remolque en carreteras, donde una actividad riesgosa impacta directamente en las vidas de personas que son víctimas de accidentes; lo mismo con la elaboración de pirotecnia, donde al ser un oficio avalado por las autoridades, se permite que exista un elevado riesgo de incendio, como ocurrió ayer en el Estado de México.

En Hidalgo, en una misma semana, ya han muerto cuatro personas a consecuencia de explosivos; primero el fin de semana pasado en Huejutla de Reyes, donde polvorín dejó sin vida a tres ciudadanos; ayer, en Lolotla, una fábrica casera de cohetes, también cobró la existencia a una persona y dejó con lesiones a otras tres.

En Pachuca, la presidenta municipal Yolanda Tellería, ya hizo el llamado, externó su preocupación por lo que sigue siendo la venta indiscriminada de explosivos para las fiestas decembrinas; las bengalas, los pequeños artefactos, todo tipo de productos flamables, son algo que se encuentra al alcance de todos en los mercados y puntos de venta en la ciudad y la zona metropolitana.

Al respecto, la edil panista ya pidió a la Sedena que pueda decomisar dichos productos y verifique que no exista riesgo en su uso, pues ya Pachuca tuvo un pequeño incidente que no pasó a mayores hace unos días cuando explotaron pequeños cohetes en la calle de Ocampo en el Centro, alcanzando incluso un negocio particular, afectando a clientes y peatones.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com