Intelecto Opuesto

¿Revive El Mexe?

Con los recientes hechos de protesta en nuestro país, parecen haber resurgido los viejos tiempos del revolucionarismo del siglo pasado. Los jóvenes de entonces, los del 68, hoy vuelven a levantar la voz. Muchos de ellos, maestros, padres de las nuevas generaciones, fueron parte del cambio y quieren volver a serlo.

La década de 1970 trajo consigo un activismo graduado de quienes integraron la generación del 68.

Los setentistas refinaron y pulieron su estilo con ayuda de la camaradería; de los lazos que unieron con el clamor de sus protestas con amigos estudiantes, familiares, trabajadores del país, obreros y campesinos, ferrocarrileros y sindicatos.

De entre todas estas generaciones de libre pensadores, destacó y sigue haciéndolo una en particular, la más combativa quizás en ideología, formación y acción: los maestros.

Por más de 40 años, dicho gremio nos ha enseñado el significado de la lucha social. En sus diversas ramas, normalistas, profesores de educación básica, media, superior, universitarios, docentes de todas las ramas, mantienen viva la llama que mueve a todas las conciencias; la formación a través del aprendizaje es su principal arma.

En Hidalgo, se espera una reunión de egresados de El Mexe, la antigua escuela normal, la más combativa del país en su momento, en donde se pretende fijar posturas por el tema de Ayotzinapa y la situación en general del país. No se descarta pedir su reapertura como se ha venido demandando desde el cierre en 2005.

La reunión ha comenzado a divulgarse por medios masivos como redes sociales y mensajes entre integrantes del magisterio. Incluso, se espera que participen contingentes de la propia Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, así como de la UNAM, el Politécnico Nacional, la Autónoma del Estado de Hidalgo e incluso de la CNTE, el SNTE, el SME, jubilados y pensionados y todo aquel que se sienta identificado con las causas sociales.

Con los hechos de Ayotzinapa, es claro que el gobierno ha errado su camino. El país quizá no estaba para grandes cambios en materia de reformas estructurales cuando no hemos consolidado las bases. Apostar a un crecimiento económico en un país de pobreza, en su mayoría, no parece ser el rumbo adecuado.

El camino ideológico, el de las conciencias, debió ser el motor de la transformación. Primero, creer que podemos hacer de México un gran país, segundo, echarlo a andar con formación en aulas y trabajos. Después, lo económico. Los negocios pueden esperar.

En memoria de ellos, de los maestros en lucha, los que se adelantaron, a los que desaparecieron, a los nuevos muertos y a los que seguramente vendrán, solo me resta agradecerles por lo que han hecho con este país. Por sus enseñanzas, por su lucha. Gracias.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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