Intelecto Opuesto

Reuniones Secretas

Las  reuniones que han sostenido entre el sindicato de docentes y las autoridades de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo han sido frecuentes desde diciembre pasado y son ellos mismos quienes lo confirman.

El acuerdo entre sindicato y secretaría se fundó en el hecho de poder dar cauce al proceso de la capacitación que se pretende realizar entre gremio y personal de aulas.

Así es. Desde diciembre pasado se obtuvo la firma de un convenio entre sindicato y secretaría en el que se priorizó la inquietud de los maestros que dudaban de la reforma educativa y sus alcances y cuyos detractores, a la fecha, no han logrado convencer al enorme organismo sindical, desde donde, por cierto, las órdenes salen, pero no se generan.

El hecho de haber cobijado la reforma educativa en las reuniones del sindicato con la secretaría es una señal de que se va por la misma línea que todos: en el orden de lo que marque el sindicato a nivel nacional. Como diría aquel “faltaba más, faltaba menos”.

Si algo han enseñado a los que se dedican a enseñar es precisamente a obedecer líneas, seguir caminos y “trazar objetivos comunes”. Guste o no esa es la realidad.

Uno de los sindicatos más poderosos del país se revuelve en una marejada de conflictos que, dicen, no existen, pero que sí revuelven medio feo por aquí, en los grupos de amigos que en lo oscurito no concuerdan con las decisiones, y por allá, en las oficinas de las autoridades del sector a nivel estatal y federal.

Es cierto, las órdenes del secretario general a nivel nacional son la línea a seguir en los estados y es por eso que deben estar unidos ante lo que parece ser el embate de los opositores. Pero esa unidad, evidentemente, tendrá un precio a pagar en el corto y mediano plazo, aunque en este punto sólo se puede especular qué.

La respuesta no tardará mucho en llegar, un año nada más, 2015 y su proceso electoral están a meses de distancia y será entonces cuando, desde lo más profundo de las oficinas burocráticas y en la obscuridad de las dirigencias magisteriales –afines y opositoras-, se tendrán que poner ceros y acuerdos al alcance.

A nadie conviene un oaxacazo dimensionado a nivel nacional; a nadie conviene que ese magisterio “combativo” y con increíbles coloraciones y etapas camaleónicas sufra otra transformación; al país no le resultaría conveniente, de ninguna manera, que los buenos maestros (que sí hay) sean utilizados como simples escalones de unos cuántos para condenar acciones, aprobar acuerdos, alcanzar sillas y sumirse en mullidos y confortables edredones de cinismo, conformismo y varios e innumerables “ismos” más.

El punto es que la secrecía de sus encuentros y acuerdos ha sido y es uno de los principales desestabilizadores de la educación en el país. Esperemos que los protagonistas de esta triste novela se den cuenta ya de lo que han hecho en este México de simulaciones e inseguridad…

eduardogonzalez.lopez@milenio.com