Intelecto Opuesto

Reforma hacendaria y las Pymes

El presidente Enrique Peña Nieto promulgó ayer la Reforma Financiera, la cual, aseguró, permitirá aprovechar mejor las condiciones económicas favorables que existen para 2014 y con ello, lograr un mayor crecimiento económico.

Expresó que “con más crédito y más barato, las micro, pequeñas y medianas empresas del país tendrán un insumo esencial para modernizarse, crecer y algo muy importante, generar empleos para los mexicanos”.

Sin embargo, las cifras parecen atravesarse en medio del entusiasmo presidencial pues de acuerdo con INEGI, en los últimos tres años cerraron 40 mil pequeñas empresas a causa de la crisis y la inseguridad.

En Hidalgo las últimas cifras nos revelan un panorama más prometedor, pues en los últimos tres años se tuvo un crecimiento neto del 14.4% en apertura de nuevos establecimientos, con lo que la entidad se posicionó en cuarto lugar nacional, sólo por debajo de Colima, Puebla y Tlaxcala.

Este crecimiento es resultado de la apertura del nacimiento de 35.9% de empresas y 21.5% muertes, entendiendo por nacimiento la apertura o creación de un nuevo establecimiento y la muerte es el cierre o desaparición de un establecimiento. De 2009 a 2012, el estado creció más del doble de lo que lo hizo el promedio nacional que fue del 6.2%. Incluso, en 2013 Hidalgo ocupó el noveno lugar nacional en generación de nuevos empleos, también por arriba de la media nacional.

Según la Secretaría de Economía federal, las micro, pequeñas y medianas empresas constituyen la columna vertebral de la economía nacional. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México existen aproximadamente 4 millones 15 mil unidades empresariales, de las cuales 99.8% son PYMES que generan 52% del Producto Interno Bruto (PIB) y 72% del empleo en el país.

Ante este escenario, sería bastante desconsiderado que la reforma hacendaria no contemple el apoyo necesario para los pequeños negocios y comercios que emplean a la mayoría de mexicanos.

Lo malo –sí, siempre hay suspicacia- la prioridad en metas de la reforma promulgada por el presidente ayer en Los Pinos me dejó con demasiadas dudas. Y es que dijo que quiere impulsar antes que nada a la Banca de Desarrollo, “con lo cual la reforma recupera el mandato de las instituciones financieras del Estado mexicano de promover el crecimiento al crear mayores oportunidades de desarrollo en sectores económicos estratégicos”.

Sí, para apoyar a los negocios habrá más créditos, pero que tendrán que estar soportados no en las finanzas del país, sino en subsidiarias privadas o fondos que con el tiempo podrían resultar más costosos que benéficos; si usted va por un préstamo, mejor páguelo rápido antes de otra cosa suceda o antes de que se vuelva a dar una reforma para 2015 o 2016.

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