Intelecto Opuesto

Recorte de gastos y deuda

Con el anuncio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de recortar el gasto al presupuesto del gobierno federal y de los estados surgen cuestionamientos sobre el destino que tendrán los ahorros y el futuro de la deuda pública nacional.

De 2013 a la fecha el endeudamiento en estados y municipios ascendía a 390 mil millones de pesos. Actualmente este déficit alcanza los 490 mil millones de pesos, es decir, 100 mil millones de pesos más en tan solo un año y medio, de acuerdo con cifras del Congreso de la Unión.

De acuerdo con la Ley de Ingresos aprobada para 2015, se prevé un endeudamiento neto del gobierno federal de 573.4 mil millones de pesos, equivalente a 3.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), menor al estimado para 2014 de 3.5 por ciento del PIB.

Es decir, los estados deben casi 500 mil millones de pesos y el gobierno federal poco más de 7 billones 330 mil 311 millones 300 mil pesos, 71.3 por ciento de deuda interna y 28.7 de externa.

Con el anuncio hecho por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, con el recorte al gasto público se pretende ahorrar o no gastar 124 mil 300 millones de pesos. Esto no cubre las deudas de los estados ni la del gobierno federal por lo que es cuestionable tanto el plan de austeridad como el hecho de que es desconocida para la opinión pública la estrategia para contener y pagar la deuda y sus efectos.

Ahorrar en México, al menos para el gobierno, consiste en cancelar obras pactadas, en retrasar asignaciones gestionadas y en prolongar los créditos y sus pagos.

Hasta donde se sabe, tras el anuncio del recorte y considerando la aplicación de la denominada “estrategia de financiamiento”, se estima que en el escenario central, la deuda neta del gobierno federal en 2015 alcance 31.7 por ciento del PIB, donde 26 por ciento corresponderá a deuda interna y 5.7 por ciento a deuda externa, cifras cercanas a lo esperado para este año.

Algo dicho por los diputados federales en torno al tema es que si de verdad existiera la intención de disminuir la contratación de deuda, se debió tomar  como primera acción, prohibir la celebración de los acuerdos interinstitucionales, los cuales han servido de instrumento para las entidades federativas y los municipios para contratar deuda externa.

La asignación y adjudicación de proyectos de gran envergadura es otro asunto que nunca se ha aclarado y por el que se han asignado miles de millones de pesos de los mexicanos que han terminado en nada (casos nueva refinería en Tula y tren México-Querétaro).

Las primeras acciones para contrarrestar el problema del endeudamiento de estados y el gobierno federal, desde el Congreso de la Unión se aprobó hace un par de semanas la creación de un sistema de alertas sobre el manejo de la deuda pública; se amplían facultades a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para fiscalizar la deuda pública y se crean elementos de responsabilidad financiera, como prohibir la contratación de deuda para cubrir el gasto corriente y, en su lugar, destinarse a inversiones públicas productivas.

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