Intelecto Opuesto

Realidad y política en nuestro país

La realidad de la disparidad que existe en México entre sociedad y clase política alcanzó de fea forma a los partidos en los estados pues no hay mucha popularidad en cuanto a querer formar parte de alguno de ellos, ni siquiera cuando estos anden ofreciendo candidaturas al por mayor para diputados federales y prometiendo espacios para planillas en presidencias municipales.

Mientras dirigentes y militantes activos pelean por seguir al frente de puestos de elección popular y en tanto los grupos hegemónicos sigan dominando la vida institucional de los partidos en todas las regiones del país, la ciudadanía se verá más ajena y alejada de lo que puedan ofrecer como opciones para el desarrollo de la actividad política para un ciudadano común y corriente.

¿De qué le sirve un partido político a la gente en la actualidad? Antes, me cuentan quienes lo han vivido, otorgaban beneficios del gobierno en turno a los pobladores; se daban más que dádivas o prebendas, una serie de beneficios desarrollados en verdaderas y reales políticas públicas al servicio del pueblo, se creaban instituciones que son las que a la fecha mantienen la estabilidad de México y las que sirven para la legalidad, la salud, los servicios básicos y hasta la recreación, cultura y deporte.

Ahora, seamos honestos. ¿Qué partido político en México busca darle a la gente lo que requiere o necesita? Cuando no es época electoral, muy pocos se acercan a barrios y colonias a observar la calidad de vida de sus habitantes, la situación de la seguridad, de los servicios. En cambio, cuando son años electorales o meses y semanas previas a comicios, aparecen fotogalerías en redes sociales de personajes de la política sonriendo junto a la gente de zonas marginadas y de colonias populares. Se les olvida que ahora la gran mayoría cuentan con acceso a Internet, aunque sea para las tareas en el ciber o los mails para el familiar que vive fuera o en el extranjero, y es ahí donde mucha gente se da de topes y ve la realidad, las opiniones de la gente, las expresiones y rostros de lo que hoy es la política en México.

Afortunadamente soy de los que les gusta caminar y usar el transporte público de forma cotidiana, a diario podría decirse, para mis traslados al trabajo y a mi hogar; acudir a comer al mercado y voltear a ver las cosas que parecen absurdas. Resulta muy revelador darse cuenta del sentir de la gente alcanzas a percibir una conversación, cuando ves que sube la gente al transporte con una caja con despensa o cuando vienen de regreso de algún evento político. Sus comentarios son dignos de ser grabados y mostrados a quienes se dicen la voz del pueblo y los interpretes de la ley y la justicia en nuestro país.

La realidad es simple: una nación descompensada políticamente, alimentada con migajas de la economía y con la anemia que provoca la desigualdad, es igual a una sociedad desinteresada y que expira contemplando la cada vez más fría relación entre un gobierno y su población.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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