Intelecto Opuesto

"Radar" nuestro de cada día

No es el antiguo Radar, pero es muy similar. Se parece tanto que incluso muchos lo desestiman. En dos meses y medio de haber comenzado, el programa municipal “Destino Seguro” ha captado a más de 9 mil infractores en Pachuca, quienes conducen sin precaución y con desacato al reglamento de tránsito y vialidad de la capital hidalguense.

Es relevante puesto que, efectivamente, manejamos muy mal en México. No sólo en la gran ciudad sino en todas las capitales de los estados. En particular, en Pachuca, es conocida la forma en la que personas, en apariencia normales, se transforman al subirse a un auto y sin escrúpulo alguno trasladan su mente de la Bella Airosa a Indianápolis o a Mónaco pensando que toda calle es una pista de carreras.

De mis 32 años que tengo, he vivido más de la mitad como peatón y, por ende, sufrido de las peripecias que significa el caminar por vías que no fueron hechas para ser transitables a pie. Mucho menos para el uso de sistemas alternativos de movilidad como una bicicleta o unos patines, y ni que decir del uso del transporte público, la principal herramienta de movilidad urbana para los peatones, que termina convirtiéndose en una verdadera pesadilla para quienes la usamos a diario.

¿Es normal pues que el sistema de foto-multas instalado por el ayuntamiento tenga tanta demanda? No, por supuesto que no lo es. Una cosa es que se conduzca rápido –cuando no debería ser así- y otra que no se tenga el mínimo respeto por los lineamientos de la autoridad para unidades con motor.

Me queda claro que las más de 9 mil detecciones por diversas infracciones son sólo el reflejo de que no sólo se maneja mal, sino que evidencia un completo desconocimiento de la normatividad existente en la ciudad de Pachuca para el uso de automóviles y unidades del transporte urbano y foráneo.

Si empezamos con los vehículos particulares, la principal infracciones –según comentan las propias autoridades- es el exceso de velocidad que deriva en situaciones como accidentes, nulo respeto de los señalamientos viales y semáforos, entre otras cuestiones; además, destacan el uso constante de aparatos de telefonía al momento de ir conduciendo.

Si continuamos con el transporte público, nos encontramos con los taxis y los colectivos, quienes destacan por su asombrosa capacidad de realizar prácticamente todos sus movimientos cotidianos fuera de la ley de tránsito: estacionarse en lugar prohibido, hacer base donde no está permitido, subir más pasaje que el permitido, fumar dentro de las unidades, escuchar música con volumen alto, hablar por teléfono, platicar mientras conducen, bueno, la lista es interminable, por lo que tampoco se han salvado de ser foto-multados.

Si esto no es alarmante no se que esperan las autoridades no del municipio, del gobierno del estado para poder poner en orden tanta impunidad vial que, dicho sea de paso, comienza con las propias cabezas del orden quienes pasan en grandes convoys a toda velocidad o escoltando a políticos sin la menor precaución en cruces y calles de colonias urbanas, y sin el más mínimo respeto al reglamento de tránsito ni a los límites de velocidad.

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