Intelecto Opuesto

¿Quieren o no evaluación?

Ayer los maestros disidentes de Hidalgo se mostraron como no lo habían hecho en bastante tiempo. Dos manifestaciones simultáneas, en Pachuca y Huejutla, para protestar en contra de la evaluación docente que se realiza en el país como parte de la reforma educativa.

El líder de la Sección 15 del SNTE, Sinhué Ramírez Oviedo, señaló en la capital del estado, en donde por cierto y de forma curiosa –por las protestas- recibió la visita de la Consejera Presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa, la socióloga Sylvia Irene Schmelkes del Valle, en donde señaló que a raíz de la evaluación nadie va a ser despedido, nadie verá afectado su salario, sus prestaciones o incluso el nivel de carrera magisterial. Sin embargo la SEP ya lo dijo: maestro que no se evalúe no tendrá oportunidad de crecimiento y estará en riesgo de ser separado por incumplimiento del nuevo requisito constitucional.

¿Qué se debe hacer en estos casos? No parece que habrá pronta reconciliación entre magisterio disidente (que cada vez alcanza a más base docente) y autoridades; en medio, el sindicato otrora ente poderoso con voz y voto único sobre las decisiones de la vida educativa y laboral de maestras y maestros, hoy jugando un papel secundario, de simple observador y administrador.  

El pasado 27 de junio en Zacatecas, el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, exhortó a las autoridades educativas de las entidades federativas a fortalecer el diálogo y acercamiento con el gobierno federal para atender  problemas y necesidades de cada región; el de ayer en Pachuca y Huejutla es un problema en dos regiones del estado, quizá no a las dimensiones de Oaxaca, Guerrero y Michoacán pero al final es un conflicto social con los profesores que rechazan la evaluación.

La mancuerna, pues, entre gobierno federal y magisterio hidalguense debe incluir también la participación del estado con aportaciones tanto políticas como académicas. En tanto, el dirigente del SNTE en la entidad debe tratar de salir lo menos golpeado de este asunto pues ya se acaba su gestión en unos meses.

Ramírez Oviedo, aceptó que si los maestros están dispuestos a mejorar en pro de la calidad educativa el gobierno debe proporcionar los insumos mínimos e indispensables y las condiciones laborales adecuadas para que los docentes cumplan su tarea; eso no está en tela de juicio y menos cuando el propio secretario federal del ramo ha dicho que será a partir de la evaluación cuando se realicen las estrategias a futuro en los planteles y con los docentes.

El caso en Hidalgo, además es claro. Pesa más un conflicto político con los maestros que una evaluación, y en el caso de las protestas fue evidente que se tiene una directriz externa en donde se manifiestan particularmente en contra de personajes y procesos.

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