Intelecto Opuesto

¿Puede haber paz para Ixmiquilpan?

El estado de Hidalgo es una demarcación que constantemente presenta conflictos del orden ejidal, territorial, por pugnas agrícolas, juicios de la época de la Revolución o anteriores en donde quien tenga más espacio es quien domina más una región o población.

Tanto en el Valle del Mezquital, como en la Huasteca, un poco menos en la Sierra Alta y Gorda, mucho menos en la Otomí-Tepehua y casi ya no en Pachuca, la zona metropolitana, la zona industrial de Tula y Tepeji, el Valle de Tulancingo en muy raras ocasiones y quizá el Altiplano preserva ese espíritu bronco pero sin llegar a mayores, la entidad puede presumir ciertos estándares de paz social, de menor incidencia delictiva que otros estados vecinos o del norte o sur del país, pero ¿a causa de qué?

¿Qué es lo que provoca que Hidalgo presente cifras como ante el gobierno federal como uno de los estados más seguros del país? ¿Acaso nadie delinque en el estado, todos viven en un sueño o ya superamos a Tabasco como edén?

Si uno recorre las zonas montañosas, las comunidades serranas, la parte limítrofe con San Luis Potosí, con Veracruz, o incluso con Querétaro y Estado de México se podrá dar cuenta que existe explosión demográfica natural que se da entre entidades, por ende, hay comisión delictiva. Se estima que en Hidalgo hay, más o menos, 4 mil policías entre estatales y municipales.

Para una demarcación de casi 3 millones de personas es imposible contar con la cobertura deseada en la materia; sin embargo, las cifras oficiales detallan ante la Secretaría de Gobernación, PGR e incluso el Ejército que por año hay 2, 3 decomisos, algunas armas, un par de sitios clandestinos, 12 a 18 secuestros al año, robo común, a vehículos a viviendas, crímenes pasionales, pero nada parecido a Guerrero o Michoacán.

No se sabe realmente cómo se da el manejo de dichas cifras delictivas, más que la explicación normal de que son las denuncias reportadas en el MP, ante la PGR, ante la milicia, y si no hay más denuncias pues no hay y ya.

Aún así, un foquito rojo se prende en Hidalgo desde hace varios años y que nunca ha podido estar bajo el control del estado, ni del Estado de Derecho, a causa de que se trata de un municipio donde prevalece la ley de usos y costumbres por encima de cualquier cosa. Me refiero a Ixmiquilpan.

Un municipio por donde han pasado alcaldes de todos los partidos y sin embargo, el conflicto por el control político y social prevalece al grado que ha costado golpes y vidas desde hace muchos años: invasiones de terrenos, pleitos familiares que terminan en trifulcas entre poblados, son algunas de las particularidades. ¿Puede haber paz para Ixmiquilpan? Sí, siempre y cuando se ajusten a los parámetros del estado para que entren al círculo de gobernanza, seguridad y transparencia que se presumen en las cifras de baja incidencia.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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