Intelecto Opuesto

Psicosis urbana

Las protestas por el alza en el precio de los combustibles ha derivado en situaciones como las marchas y bloqueos que en diversas partes del país han provocado problemas adicionales como cierre de negocios, pérdida económica en zonas turísticas y en los casos más extremos escenarios de violencia, comisión de delitos e incluso fallecimientos.

Al costo que ya ha cobrado la situación social por el llamado "gasolinazo" se le suma la psicosis por los intentos de saqueos durante las manifestaciones, por lo que tiendas y negocios de todo tipo se mantienen en alerta permanente ante cualquier manifestación de la ciudadanía.

El caso no es que sean precavidos para cuidar sus inversiones, sino que al hacerlo están perdiendo ganancias y oportunidad de crecimiento para brindar más empleo, puesto que es preferible cerrar la cortina y no esperar a que una multitud llegue y castigue al capital privado.

Ayer en la ciudad de Pachuca, un fenómeno social y de tintes políticos, provocó que una protesta de comerciantes ambulantes que nada tiene que ver con el "gasolinazo", paralizó la zona del Centro Histórico de la capital hidalguense dejando a todo mundo con incertidumbre y miedo.

Y es que, una cosa es el pleito entre ambulantes y gobierno municipal por los espacios en la vía pública, y otra el alza de precios en el país por los combustibles.

Por lo menos un centenera de locales del primer cuadro en la ciudad de Pachuca, cerraron desde el medio día para no verse afectados por el paso de manifestantes de la Federación de Organización Independientes de Hidalgo, mejor conocida como la FOIDEH, dirigida por su temido líder Óscar Pelcastre, quien con un grupo de integrantes de su gremio marcharon y exigieron a los locatarios cerrar sus negocios como medida de protesta.

Al grito de "cierren o saqueamos", los comerciantes informales prendieron las alarmas en la periferia de la Plaza Independencia de Pachuca, al grado que tuvo que llegar personal de la Gendarmería de la Policía Federal para pedir a los trabajadores de negocios que bajaran sus cortinas para evitar problemas.

Finalmente se resolvió el asunto en la sede del ayuntamiento, pero con un costo que dejó seguramente pérdidas para los negocios que dependen de sus ventas diarias no solo para pagar rentas y mantener el oficio, sino para pagar salarios de trabajadores y los propios impuestos que pide la autoridad.

La psicosis urbana se apoderó ayer del Centro de Pachuca y eso es síntoma de que el ciudadano no se siente seguro ni con la presencia de personal de todos los órdenes de gobierno; por lo mismo, el problema no es el "gasolinazo", ni los ambulantes, ni la poca efectividad de los representantes populares para resolver los asuntos importantes para la gente. El verdadero asunto a tomar en cuenta es la desconfianza con que vivimos en todo momento y el miedo que ha comenzado a surtir efecto dentro de la población.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com