Intelecto Opuesto

Problema que se puede controlar

Como se había previsto por autoridades de la Secretaría de Salud federales y estatales, se reportaron más casos de cólera en Hidalgo en donde hasta el momento se investigan las diversas causas que pudieron dar con el resurgimiento de la bacteria erradicada en 1995 de territorio mexicano.

De acuerdo con el director General de Epidemiología de Salud federal, Cuitláhuac Ruiz Matus, se cuenta no sólo con el antecedente de una enfermedad descubierta hace siglos, fácil de detectar y atender, sino que en el 80 por ciento de los casos se puede tratar de forma satisfactoria con rehidratación oral.

Es por ello que no veo un mayor problema o una situación de crisis política que pudiera darse en el gobierno del estado como he escuchado en algunos comentarios de los últimos días.

El cólera es una enfermedad, sí, relacionada con la baja calidad de vida, con la poca cultura de la higiene que viene del detrimento poblacional provocado por la marginación y la pobreza –que en este caso sí es cuestión de atender por el gobierno- pero que en este momento no se sabe por donde pudo llegar a Hidalgo: si por las lluvias e inundaciones que provocaron la salida del drenaje, de aguas negras, o bien, de algún contagio producto del contacto con un viajero del caribe, entre otras hipótesis que se han expuesto.

Hidalgo se sitúa en el centro de la atención sanitaria nacional por tener ya un fallecimiento a causa del cólera y por tener la mayoría de casos hasta el momento pero ninguna entidad está exenta de presentar alguna situación y ya no hablemos de una verdadera crisis sanitaria como se percibe en zonas de Guerrero que están devastadas por las inundaciones, con población expuesta al contacto de enfermedades.

Por lo anterior no veo mayor problema para hablar sobre el tema; lo digo porque se comentó también que había un impedimento para funcionarios del gobierno del estado a fin de que nadie hablara o tocará el tema del cólera.

Más allá de pensar en cómo afectaría una declaración desafortunada, se tendría que estar pensando en qué decir para que de ahí se forme una agenda común en el combate al cólera en Hidalgo.

En efecto, los políticos no son grandes médicos, ni especialistas en epidemiología, pero sí pueden recomendar a la población acudir a las unidades médicas ante los primeros síntomas de diarrea, vómito o náusea, y evitar automedicarse.

Mención especial merece el secretario de Salud del estado, Pedro Luis Noble, quien más allá de un control de daños que evitara hablar sobre el cólera, ha salido a decir cómo está la situación y en qué momento nos encontramos para poder prevenir la aparición de más casos. Él, por cierto, no es médico, es abogado y notario. Algo que desde su llegada a Salud no cayó del todo bien entre el gremio galeno pero que al evaluar las acciones se pondera el porqué está en el cargo.

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