Intelecto Opuesto

Presencia de la PF en Hidalgo

La presencia de la Policía Federal en los estados del Centro del país se ha intensificado en el lapso de un año; es normal, puesto que las operaciones de grupos delincuenciales, identificadas por los grupos de inteligencia y operación de las fuerzas armadas y corporaciones de seguridad pública, detectaron tras el repliegue que tuvieron con los años de la lucha del calderonismo en estados del norte y costas del Golfo y Pacífico mexicano.

Otro factor es que los principales personajes, ahora instalados en los puestos de mando de las dependencias de seguridad y justicia de este país, son del Centro. Es decir, son políticos y funcionarios que cuentan con el conocimiento territorial del Valle de México.

Lo que significaba en el anterior sexenio para la Policía Federal, PGR, Ejército y Marina, trasladarse con todo su arsenal a sitios como Ciudad Juárez, Tijuana, Torreón, Tampico, Reynosa o Nuevo Laredo, donde el panorama les parecía en ocasiones confuso y desconocido, es todo lo contrario en el presente con operaciones más contundentes.

Sin demeritar la labor que se realizó en el pasado, la estrategia rediseñada del gobierno federal para el combate al crimen organizado ha resultado en el mayor estudio y análisis de la zona de impacto, previo a la incursión o despliegue de fuerzas.

En estados como Michoacán y Estado de México, cercanos a la capital del país, se tienen las mayores dificultades para la salvaguarda de la población y el restablecimiento del estado de Derecho; aún ahí, hemos visto una estrategia modificada en base al análisis previo de la situación con una perspectiva de inteligencia y operación sin derramamiento de sangre.

En Hidalgo, por ejemplo, en lo que va del año es la tercera intervención que realiza la Policía Federal para detener a grupos criminales y bandas presuntamente dedicadas a diversos tipos de ilícitos.

Ayer se informó del desmantelamiento de un grupo de personas en el municipio de El Arenal, supuestamente parte de una banda dedicada al secuestro por haber tenido privado de su libertad a un comerciante originario de Actopan.

Días antes, en colaboración con la policía del estado y con la del vecino estado de Puebla, se dio cuenta de otro grupo de personas aparentemente relacionadas con el mismo delito y que habrían sustraído a un menor.

Entre enero y febrero, tras los incidentes en tiendas Oxxos, la misma PF comenzó a intensificar su patrullaje y a investigar más en las zonas de influencia en donde cuentan con información para dar con personas relacionadas con hechos ilícitos.

Sin demeritar las labores de las corporaciones locales, la presencia de la PF viene a dar un aliciente en la operación y misión de los cuerpos de seguridad pública.

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