Intelecto Opuesto

Políticas para perros y gatos

De acuerdo con las recomendaciones de la Secretaría de Salud del gobierno federal para los gobiernos locales en todo el país, el control de la denominada fauna nociva es vital para la prevención de enfermedades y padecimientos que podrían saturar, en un futuro inmediato, los servicios de Salus que se ofrecen a la población.

Dentro de las especies catalogadas como fauna nociva están las ratas, cucarachas, palomas –géneros de animales e insectos que están en todos lados, plazas públicas, centros comerciales, restaurantes-, además de algunos que pueden presentarse en zonas del país como los tlacuaches que hurgan la basura, zorrillos, ardillas y por último los perros y gatos, tanto callejeros como los caseros que escapan de sus hogares.

Según la SSA, las heces fecales de los gatos al igual que las de los perros al secarse se pulverizan, vuelan y contaminan el aire; al respirarlas pueden ocasionar enfermedades como conjuntivitis, salmonelosis y parasitosis. Por su instinto de cazar, una colonia o grupo de gatos pueden llegar a matar algunas aves que anidan en los árboles y los perros, pueden llegar a morder o ser mordidos por ratas, lo que los convierte en agentes transmisores de enfermedades para el ser humano.

Es correcto que las jurisdicciones sanitarias del país tengan su planeación de zoonosis para evitar contagios de animales a personas; lo malo es que dicha planeación se hace pensando únicamente en el lado de la especie dominante, la nuestra.

No existe ley, reglamento o palabra que pondere los derechos de los animales catalogados como fauna nociva. No tienen un proceso apegado al estado de derecho, ni mucho menos un juicio justo que les otorgue la posibilidad de defenderse y salvar la vida.

Hace unos días, el municipio de Nopala de Villagrán, gobernado por Adolfo Ochoa, alcalde del Partido Verde Ecologista de México, anunció el inicio de una intensa campaña de sacrificio de perros y gatos que deambulan entre comunidades y que, dicen, representan un peligro para la población.

De acuerdo con el edil, hay más de 25 mil perros y gatos callejeros o sin dueños para una población de 16 mil personas que habitan en Nopala, municipio de la franja sur de Hidalgo que es camino a Querétaro y Huichapan. Tierra de charros que enaltece al caballo pero pisotea al perro y al gato.

Tal vez, como alega el funcionario, la campaña estuvo mal encauzada. El mensaje no tuvo que haber sido tan directo y salvaje como para demostrar que es poco o nada el interés por los derechos y protección de los animales, así sean callejeros.

Se debe verificar, que si efectivamente se requiere una limpia de especies por ser fauna nociva, estás sean realmente las que estén bajo enfermedades incurables y sin solución de vida; de lo contrario, es obligación del gobierno salvaguardarlas y conservarlas hasta que sean adoptadas, donadas a un santuario o bien conservadas para su domesticación.

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