Intelecto Opuesto

La Plaza Independencia

Mucho se ha hablado de los temas que envuelven a la ciudad de Pachuca y sus alrededores en los últimos días; dos de los más importantes y más en esta época electoral son el Tuzobús y el Centro Cultural del Reloj que no es más que la remodelación de la Plaza Independencia.

El primero, el nuevo modelo de movilidad para la capital hidalguense, es el objeto más certero de todos los ataques provenientes de la ciudadanía y aprovechando el tiempo y las circunstancias, de la oposición política al gobierno en turno y su partido.

Del primero son válidas las más grandes objeciones, pues es un servicio público que no solo costó al erario (si bien en no en todo su proyecto y concepto pero sí en una buena parte), por lo que quienes pagan o pagamos el mismo, tenemos el derecho y la obligación de exigirlo de la mejor forma; como cualquier servicio básico de toda metrópoli: recolección de basura, agua, drenaje, electrificación.

El segundo, la remodelación de la Plaza Independencia, antes "Jardín Independencia", antes la plaza del Reloj, mucho antes la calle de Doria que cruzaba dicho espacio y así nos podemos seguir. Un elemento urbano indispensable para toda sociedad, su Centro Histórico, su plaza central, su punto de reunión.

La actual Plaza Independencia, el tema que será usado como bandera política en la campaña por la presidencia municipal de Pachuca, que al igual que el Tuzobús, ha dividido las opiniones y captado la atención de todos los que habitamos la urbe.

Si bien no se trata de un servicio público, sí es un emblema social y de identidad que incluso ha sido usado con fines de lucro, marcas, equipos, logotipos y todo tipo de situaciones comerciales por lo que cualquier afectación, movimiento, intento de desplazamiento y obra será siempre, siempre, en detrimento de la opinión pública. Si a eso le sumamos que se trata de un sitio bajo la protección de las leyes nacionales al ser un patrimonio invaluable, de calidad única y de historia viviente, se debe tener y conservar bajo los máximos cuidados.

De ahí que todos los ojos estuvieran sobre el proyecto de remodelación que recién concluyó. Qué vemos. Un sitio rescatado a mi parecer, más allá de que se tenga o no posturas políticas se le debe caminar, sentir y respirar. Que cómo se hizo y cuánto se gastó es otra cosa. El presupuesto fue 100 por ciento de bolsas federales, ni un peso salió de las arcas locales ni tampoco se endeudó ni se provocó una lesión a la hacienda local ni a los pachuqueños. Si no era la Plaza Independencia, hubiera sido Toluca, León, Puebla, pues el fondo estaba etiquetado para el rescate de espacios en el país por parte del Fonatur.

No soy partidario de todo lo que hace una administración pública pues siempre hay errores y aciertos, pero creo y siento que la Plaza Independencia sí es un elemento renovado, vivo, que no debe ser un espacio faraónico ni estratosférico, sino simplemente nuestro sitio, nuestro lugar, nuestro punto de reunión, es nuestro, para que los disfrutemos.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com