Intelecto Opuesto

Periodismo e inseguridad

En Hidalgo, desde agosto de 2012 se publicó la Ley de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y de Salvaguarda de los Derechos para el Ejercicio del Periodismo que, de acuerdo con el texto original del Congreso estatal, ordenó crear el “Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos, Periodistas y Colaboradoras periodísticas”, para que el estado atienda su responsabilidad fundamental de proteger los derechos humanos.

La Ley reconoce como derechos de los periodistas y defensores de derechos humanos –que no es lo mismo pero lo interpretaron así-, el secreto profesional, la cláusula de conciencia, el libre acceso a las fuentes de información, el respaldo estatal para la formación profesional continua, el reconocimiento institucional de un trabajador de medios como periodista, la protección de las empresas en misiones o tareas de alto riesgo profesional y por último la protección pública ante agresiones de terceros.

Según la misma legislación, la Comisión Estatal de Protección debe estar integrada por una Junta de Gobierno y una Secretaría Ejecutiva, y ser operada por la Secretaría de Gobierno para que, en caso de amenazas o presunto riesgo, puedan solicitar a la Comisión la protección de su persona y de su familia, debiendo recibir respuesta inmediata de tal petición. Las empresas, medios de comunicación y organizaciones de profesionales de la comunicación que se vean amenazados, también contarán con el apoyo de la Comisión.

Si bien Hidalgo no padece de situaciones extremas en ataques a periodistas como en el caso de Veracruz (el número de periodistas asesinados en dicho estado asciende a 15, diez de los cuales perdieron la vida en la presente administración de Javier Duarte), si es de alarmarse la fragilidad y vulnerabilidad de quien ejerce la profesión informativa.

Hidalgo es una entidad vecina de Veracruz y son ya conocidos los casos de violencia en contra de colegas en la zona de la Huasteca que colinda con municipios jarochos.

A casi dos años de su promulgación, la Ley que dicta y ordena proteger a periodistas y a defensores de Derechos Humanos en Hidalgo no ha sido explotada al máximo; no se ha hecho pública la existencia de la supuesta Junta de Gobierno y la Secretaría Ejecutiva para atención de casos, o al menos jamás se han acercado a conocer la situación de esta redacción, tampoco se ha convocado a una reunión con representantes de todos, y por todos digo todos los que publican una edición impresa, transmiten un programa de radio o televisión e informan en Internet, para tratar asuntos relacionados con la seguridad del gremio periodístico en Hidalgo y cómo actuar ante una situación de peligro. No debemos echar en saco roto la mala experiencia veracruzana, ni la tragedia de Gregorio “Goyo” Jiménez, con sólo mirar la situación. Nuestra indiferencia se puede convertir en ignorancia y nuestra inoperancia en tragedia.

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