Intelecto Opuesto

Partidización legislativa

Los partidos políticos en México no sólo se han encargado de decidir por más de 100 millones de personas el rumbo de las acciones que el gobierno y las dependencias deben realizar, así como los presupuestos que estos deben invertir en acciones para la gente.

Ahora, tras varios años de fallida democracia entre partidos y ciudadanía, continúan deliberando cómo mantenerse en el poder a cosa del pueblo. Sí, es un discurso muy usado, pero cierto.

No existe en nuestro país un solo instituto político que vea por los intereses de la población de forma desinteresada, que no se siente a negociar sólo por su beneficio, y que no gravite como satélite de los grandes grupos del poder.

Prueba fehaciente de que únicamente entre ellos se pudo organizarse una prebenda de situaciones que sólo a ellos les beneficia fue el Pacto por México. Repasemos cómo fue que este instrumento benefició a los mexicanos en la actualidad.

Cuando se ideó, en diciembre de 2012, se llamó a las principales fuerzas políticas (PRI, PAN y PRD) a que unieron esfuerzos por el bien del país. México es una nación con casi la mitad de su población en situación de carencia, pues de acuerdo al Coneval, actualmente en existen 53.3 millones de personas que padecen pobreza moderada.

En teoría ese sería el principal reto de un gobierno. Dar calidad de vida a su gente, alejarla de la miseria y ofrecer más oportunidades para que puedan dejar la pobreza.

¿Qué fue lo que pasó? Un año de negociaciones entre partidos trajo consigo el acuerdo para sacar como nunca antes las reformas estructurales que, afirma, el país requiere para el propósito de vivir mejor.

Sin embargo, no sé como la reforma energética o la de telecomunicaciones van a darle un estatus de clase media a alta a la zona metropolitana del Valle de México; o cómo la reforma política va a conseguir que los niños y jóvenes de pueblos indígenas en Oaxaca y Chiapas tengan un crecimiento sustentable con educación y empleos.

Son cuestionamientos que jamás podrán ser contestados por ninguna autoridad porque son cosas que no tienen que ver una con la otra, si se ve desde un punto de vista técnico, político y convenenciero.

Por tanto, el objetivo de darle una mejor vida a los mexicanos no depende de la administración de Enrique Peña Nieto, en estricto sentido, pues de lo contrario estaría trabajando a marchas forzadas para que la Campaña Nacional contra el Hambre fuera instalada en todo el país, con todos los recursos y con todas las acciones orientadas a su ejecución.

Mientras, en la realidad citadina, los líderes parlamentarios del PRD, PAN y PRI, en el Senado y Cámara de Diputados, afirmaron sí habrá leyes secundarias político-electoral y de competencia económica antes del 30 de abril.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com