Intelecto Opuesto

Pachuca y el Tuzobús

Ayer inició de forma oficial el nuevo sistema de transporte en Pachuca, el Tuzobús, con más sufrimientos que momentos de gloria debido básicamente a dos cuestiones: las fallas en cobro con las tarjetas electrónicas y el sobrecupo que se observó en unidades y en muchas, bastantes horas, en las que duró el servicio dominical.

Para haber sido el primer día de operaciones se estima que fueron más de 55 mil usuarios pues es el mismo número de plásticos que se vendieron en días previos y el estimado parte de dicha cifra; por otro lado, pudieron ser mucho más pues las más de 100 unidades fueron insuficientes en determinados espacios para la demanda que se requirió al ser la única opción de movilidad colectiva de la ruta centro-sur de la ciudad.

Claro, también están los taxis, pero al ser una novedad en la historia de la Bella Airosa, hubo quien agarró el Tuzobús como paseo dominical y hasta para ir experimentando pues en una semana se viene el inicio de clases en educación básica, que es el grueso de población que sale en las mañanas en la capital del estado y su zona metropolitana.

En un recorrido que hizo su servidor de la zona de Haciendas de Hidalgo en el sur de Pachuca, hasta el Centro en la estación Niños Héroes, pude constatar que efectivamente el espacio fue insuficiente para la demanda que se requirió en ciertos tiempos y horarios.

Mi experiencia duró cerca de media hora y si bien no tuve contratiempos económicos como los que observé que padecieron bastantes personas a las que se les cobró 8 pesos de ruta alimentadora, más otros 8 pesos de ruta troncal a pesar de ir con tarjeta y crédito en pre pago, pude salir bien librado del Tuzobús en su primer día de funcionamiento.

Mis dudas y temores van en cuanto al uso del sistema para personas con poca información y sobre todo con adultos mayores, personas con capacidades diferentes y menores de edad; ayer vi a muchos niños con sus padres. Les aconsejaban como usar el transporte pero ellos parecían no entender nada.

Acostumbrados a otro sistema de movilidad donde quizá con las antiguas peseras se les avisaba en donde iba uno para poder bajar, ahora cada quien debe ver por sus destinos, o bien preguntar, para que alguien se apiade y proporcione consejería ciudadana.

En el otro tema importante, más allá del rubro de la movilidad y funcionalidad que al final es el objetivo, está el costo que de un día a otro elevó el uso de un servicio básico. Una persona mayor que iba acompañada de familiares, un grupo de al menos 6, no pudieron comprar tarjeta electrónica y pagaron 42 pesos por ruta alimentadora, más otros 42 pesos por uso del Tuzobús. Se gastaron cerca de 100 pesos para bajar en el destino al que yo también me dirigía. Quizá les convenía mejor un taxi, pero ellos optaron por el nuevo transporte.

Casos como este se repitieron una y otra vez pues mientras se adapta el sistema al intenso tráfico de usuarios, se componen errores y detalles y la gente se termina por acostumbrar, mucho dinero se le va a ir de la mano a los usuarios.

 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com