Intelecto Opuesto

Nuevo Sistema de Justicia Penal

El 18 de junio de 2008 fue publicada en el Diario Oficial de la Federación la reforma constitucional con la que se comenzó el establecimiento de un nuevo sistema de justicia penal en México. En ese entonces se propuso un sistema en el que se respeten los derechos tanto de la víctima y ofendido, como del imputado; la clave, partiendo de la presunción de inocencia.

Dentro de los principales requerimientos se pidió fortalecer el “debido proceso” y el pleno respeto a los derechos humanos de todos los involucrados en una investigación o procedimiento penal.

Desde entonces y a la fecha se han comenzado trabajos de armonización legislativa, que es la adecuación de las leyes de los estados con el ordenamiento federal para crear un sistema acusatorio-adversarial donde el juez decida de manera imparcial y frente a los intervinientes o demandantes. Así también que los conflictos jurídicos relevantes se resuelvan en audiencias orales, públicas y contradictorias, en donde se desahoguen todas las vertientes de un caso.

La oralidad, según el magistrado  de la sala mexiquense Rafael Zamudio Arias (uno de los principales expositores del tema desde hace varios años) no constituye propiamente un principio que rige el proceso penal, sino se le define como un instrumento o medio (la expresión hablada) que permite o facilita la materialización y eficacia a los verdaderos principios así reconocidos en el propio texto constitucional.

En su momento fueron los propios diputados federales del PRI, en la pasada Legislatura -y vaya que se deben de recordar- Humberto Benítez Treviño y Alfonso Navarrete Prida,  quienes afirmaban tajantemente que “tenemos un sistema penal totalmente inoperante en términos de los resultados, ni se denuncia, ni se consigna, ni se sentencia y tampoco se readapta”, por lo que se apoyo a cabalidad la opción de transferir el antiguo sistema al nuevo sistema.

Ambos personajes, posteriormente integrantes del gabinete presidencia y federal desde diciembre de 2012 (aunque Benítez Treviño no corrió con la misma suerte por el caso #LadyProfeco) impulsaron desde su trinchera en aquel entonces, la última parte del sexenio de Felipe Calderón, el cambio de la vieja a la nueva justicia en México.

Y no es que las leyes hayan sido renovadas o reinventadas en su totalidad, sino que se buscan los métodos más eficaces para que esta sea aplicada en su totalidad y se cumpla con el precepto básico de pronta y expedita.

Este día, 18 de noviembre de 2014, empieza en Hidalgo el Nuevo Sistema de Justicia Penal, el nuevo modelo acusatorio adversarial, que no implica la modificación de procesos en cuanto a casos que ya son llevados en juzgados hidalguenses, al menos en los que concierne al distrito de Pachuca que es donde empezará este sistema.

Sí, en cuanto a los que inicien a partir de esta fecha en donde se podrá apelar a los nuevos recursos para poder resolver cualquier asunto, llevando el mismo hasta los límites de la oralidad si así se requiere y se acepta por la parte impartidora de justicia.

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