Intelecto Opuesto

Nueva alerta biológica

La contaminación es un tema medular para la agenda estatal en Hidalgo. Históricamente, la demarcación ha sufrido por los altos índices de polución en suelo, aire y desechos sólidos urbanos.

La falta de políticas ambientales adecuadas para el manejo de contaminantes desde el centro del país tiene a Hidalgo en un serio problema de contaminación a causa del envío de aguas negras del DF y Estado de México a la presa Endhó en Tula, así como por la instalación de parques industriales en puntos como Ciudad Sahagún, Tepeapulco y la región Tula-Tepeji.

Metalurgia, minería, refinación de combustibles, cementeras, basureros a cielo abierto e incluso plantas de confinamiento de residuos tóxicos, son sólo algunas de las instalaciones que han llegado o se encuentran en operaciones en la entidad.

Los efectos, como la erosión del suelo o la extinción de especies animales y vegetales, son detonadores y hoy en día no se puede dar marcha atrás con la contaminación existente; si a eso le agregamos los problemas actuales como humo de vehículos, gases de efecto invernadero, y ahora desechos radiactivos (por el caso del camión robado hace un par de días entre Tizayuca y Temascalapa en donde se abrió el dispositivo con material cobalto 60), la salud de la población corre un enorme y grave riesgo.

No es ser alarmistas, pero tan sólo en octubre pasado la Red Solidaria Década contra la Impunidad alertó que en Atitalaquia, la vida y la salud de los pobladores está en riesgo, ya que ahí se encuentran los dos parques industriales considerados como los más contaminantes a nivel mundial.

Indican que empresas como Zigma Alimentos, la Compañía Cerillera La Central, Cargill, más el parque industrial de Tula, la refinería de Tula, la cementera Cruz Azul, Cemex y la termoeléctrica de la CFE, lanzan sus residuos al aire y contaminan las aguas con las que se riegan las milpas del lugar, y ello genera un considerable daño al medio ambiente.

A esto se le suma que a inicios de noviembre, la Dirección Local Hidalgo de la Conagua a través del Programa de Medición de Calidad del Agua, llevó a cabo monitoreos sistemáticos y permanentes de la calidad del recurso hídrico en 106 sitios en los principales cuerpos correspondientes a pozos, ríos, manantiales, descargas de aguas residuales y presas, ubicados en 29 cuencas de aguas superficiales y 12 acuíferos del territorio estatal.

Dentro de los datos recopilados, resaltan que la calidad del agua en la subcuenca del Río Tula, en el Valle del Mezquital, es una de las más afectadas de la entidad, ya que la carga contaminante está compuesta por material orgánico, algunos metales, bacterias y detergentes; reflejándose en los indicadores de calidad del agua como contaminada a fuertemente contaminada.

La situación no es menor ni tampoco es para atormentarse; sin embargo, de no contar con las medidas de contención adecuadas y con políticas que reviertan el grado de polución, el futuro del estado no será muy prometedor en materia de salud para la ciudadanía.

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