Intelecto Opuesto

Nueva Ley Educativa

Como se había previsto, sin más aspaviento que el de haber escuchado un par de horas un par de posicionamientos por cada partido de oposición y sin mucho escrutinio de por medio, los diputados locales en Hidalgo aprobaron la nueva Ley de Educación par el Estado de Hidalgo, con lo cual queda armonizada –adecuada legalmente- la reforma educativa para la entidad.

Pese a que ya es un asunto revisado por la información nacional, con la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación que fue la manzana de la discordia entre sectores como el SNTE y la CNTE, así como el supuesto de que a través de dicha organismo se echaría a la calle a los profesores con malas calificaciones en sus evaluaciones, es válido revisar el mismo proceso para lo que será ahora el nuevo ordenamiento en el estado.

Con la aprobación, el estado queda obligado a realizar evaluaciones sistemáticas y permanentes a los docentes de educación inicial y básica, y de maestros de organismos descentralizados, órganos desconcentrados y particulares que impartan educación.

La autoridad educativa local tomará en cuenta los resultados de las evaluaciones desarrolladas por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, para adoptar las medidas procedentes con la finalidad de garantizar la calidad educativa y su equidad

Asimismo la evaluación que lleve a cabo la autoridad educativa local, deberá orientarse a elevar la calidad educativa, favorecer la transparencia (tema vital aún pendiente en las secciones estatales del sindicato magisterial), la rendición de cuentas y constituirse en la base para el diseño de políticas educativas.

Como podemos leer, los preceptos a lo largo de los 94 artículos que componen la nueva ley son acorde a las disposiciones del Decreto por el que se reformaron diversas disposiciones de la Ley General de Educación; la Ley General del Servicio Profesional Docente; y la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación a nivel nacional.

No deja de lado los viejos adagios como el que la educación que el estado imparta será gratuita o el misterioso tema de las donaciones o cuotas voluntarias que en ningún caso se entenderán como  contraprestaciones del servicio educativo, cosa que, evidentemente, nunca es acatada a cabalidad.

Además, la autoridad educativa local tendrá bajo su responsabilidad la distribución en forma oportuna, completa, amplia y eficiente de los libros de texto gratuitos, planes y programas, y demás materiales educativos complementarios que la autoridad educativa federal le proporcione, así como los materiales didácticos elaborados por el Estado con contenidos específicos y regionales.

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