Intelecto Opuesto

Michoacanizar a todo el país

La estrategia emprendida por el gobierno federal en Michoacán es un parámetro para darnos cuenta de cómo podría el Ejecutivo nacional abordar una situación similar en otras regiones del país.

Si bien resultan particulares los problemas de todas las entidades, existe un problema común que es la inseguridad acompañada por la falta de calidad de vida, en diversos niveles, pero siempre presente en México.

Los resultados dados a conocer ayer en Morelia sobre la denominada recuperación del territorio purépecha no son más que, como dijo el Presidente, acreditar una convicción de que el gobierno apoya con todas sus capacidades a un estado para que se restaure el orden y seguridad.

Con esa determinación, de saberse gobierno para todos los estados y municipios del país, es como se enfrenta la primera gran crisis de seguridad del sexenio. Un estado con narcotráfico, crimen organizado, autodefensas y violencia, en donde se busca echar a toda la maquinaria del estado para, por un lado abatir y detener a la delincuencia, y por el otro recomponer el tejido social (la segunda cosa la veo más difícil).

El comisionado Alfredo Castillo afirmó que se han registrado 813 armas y se calcula que hay al menos 15 mil hombres armados en Michoacán, esto tan sólo en las 3 semanas que lleva como representante del gobierno federal en aquel estado.

Castillo también informó que mediante el esfuerzo conjunto entre autoridades federales y estatales, se han detenido a 434 presuntos responsables de diversos delitos, y han capturado a 128 operadores de la delincuencia organizada.

Además, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, indicó que el plan para recobrar la seguridad en Michoacán no es una salida coyuntural sino una agenda para el futuro del estado, además de que resaltó que hay un consenso de las fuerzas políticas para no politizar la situación en la entidad michoacana.

Si se concretan en su totalidad los deseos planteados por el plan presidencial no sólo estaremos ante el primer caso de éxito mexicano de una estrategia anticrimen nacional en contra del crimen organizado, sino que ante la conformación de un modelo, un esquema, de trabajo insuperable que tendrá que ser replicado forzosamente en todas las entidades del país, principalmente en las que están michoacanizandose.

Ya entrados en tácticas de guerra, Peña Nieto consideró que “el uso legítimo de la fuerza pública es necesario, pero insuficiente” por lo que dijo que “se requieren acciones que impulsen el desarrollo”; esta frase conlleva un mensaje que deja entrever los planes de acción en estados como Tamaulipas, Coahuila, Veracruz y el propio Estado de México, que debería de ser el siguiente –cabe decirlo- en la lista de entidades para aplicar el modelo Michoacán de rescate de seguridad y tejido social.

De la medida de éxito que se tenga en esta cruzada del gobierno por el rescate de un estado, el primero en donde comenzara la guerra contra el narco de Felipe Calderón en 2006, será el mismo resultado que se busque para otros estados.

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