Intelecto Opuesto

México NO puede ser igual

El Presidente Enrique Peña Nieto comenzó el año con un mensaje a la nación en el que refrendó 7 acciones para mejorar la economía familiar; sin embargo, fue enfático al señalar que 2014, el año fatídico de su sexenio, el inicio de una debacle no esperada ni jamás anunciada, se constituyó en una época a la que calificó como de contrastes.

En cadena nacional, el Peña de anoche –a pesar de la producción televisiva- demostró por segunda ocasión ser el principal artífice del esbozo de autocrítica que tanta falta le hace falta a los políticos del país y que, para bien o para mal, está comenzando a ser una práctica usual de los discursos.

“Tanto lo bueno como lo malo, nos dejaron una lección: México NO puede seguir igual. El país debe seguir cambiando para bien”, fueron las primeras frases de Peña y todos sabemos a lo que se refiere.

México no puede seguir siendo el de Tlatlaya y Ayotzinapa, ni el de los alcaldes como Abarca, ni el de los juniors de la política, ni el de los empresarios poderosos que otorgan casas y residencias para obtener contratos o dar pie a la especulación.

El país ya no puede ser el de la indignación colectiva y el desacato general a las instituciones, ni el de las mentadas de madre a todas las policías o del terror de acercarse a un militar o a un marino. Ni tampoco puede ser el México de los deseos reprimidos, el de los sueños inalcanzables, ni el de los proyectos inconclusos o las obras faraónicas que no sirven para nada.

Si el primer mandatario del país, si el jefe de la clase política está reconociendo y admitiendo que México no puede seguir igual, lo menos que esperamos como ciudadanos, como habitantes de entidades, de municipios, como pagadores de impuestos, como personas comunes y corrientes, es que nuestros gobernantes, nuestros representantes en la administración pública, en las cámaras legislativas, en las oficinas administrativas realicen lo concerniente para, primero, hacer una evaluación a conciencia, una autocrítica verdadera como la que aparentemente está efectuando Peña Nieto desde agosto de 2014 a la fecha y, segundo, modificar el rumbo de sus mandatos, de sus gobiernos locales, pues muy a pesar de que se jacten de estar haciendo bien las cosas, de presentar cifras despampanantes, deben saber que México no debe seguir igual, que sus estados no deben seguir igual, que sus municipios no pueden ni deben seguir igual.

Peña Nieto parece arrancar 2015 con una mentalidad diferente a la de hace 12 meses; sin los bríos a los que lo llevaron las reformas estructurales, parece ser un personaje que ha caído del pedestal de la silla presidencial para ajustarse los zapatos y caminar.

El Presidente está dando el primer aviso de seriedad, eso es muestra de que sus principales asesores y los secretarios que le rodean y le aconsejan deberán seguir sus pasos y poner sus barbas a remojar, y ni que decir de la clase política nacional. Que reflexionen.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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