Intelecto Opuesto

México: todo está perdonado

Las múltiples muestras de apoyo y solidaridad con Francia tras el ataque del pasado 7 de enero al semanario político y satírico Charlie Hebdo parecen haber despertado algunas conciencias sobre el derecho humano y universal a la libertad de expresión.

A pesar de que en países como México, Venezuela, Cuba, el propio Estados Unidos y algunos más del continente americano la noticia fue de alto impacto por tratarse de un nuevo ataque al mundo occidental de parte de los grupos organizados del terrorismo mundial, basados fundamentalmente en las enseñanzas del Islam y mal encaminados por su propia ideología según nos dicen los líderes mundiales, el Vaticano, Obama, Hollande y los grandes medios globales como CNN, Fox, Televisa (en el caso mexicano) por mencionar algunos, la realidad es que sí, fue un crimen artero en contra de inocentes y un ataque a la libertad del ser humano como especie viva y pensante.

En México la noticia no pasó inadvertida pues se reprobó dicho acto por parte de la sociedad y gobierno. Incluso, nos sumamos a las protestas internacionales con nuestros diplomáticos haciendo acto de presencia en París (la ventaneada en Face de Carlos de Icaza, subsecretrario de Relaciones Exteriores) y dimos una imagen de nación seria y que aparenta respetar los derechos humanos, de la sociedad, de los indígenas, de las mujeres y adultos mayores, de los niños y por supuesto de los periodistas.

Sin embargo, nuestra evidencia nos deja como un país de doble cara. Según datos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos revelan que del año 2000 a la fecha en México han sido asesinados 97 periodistas, 22 se encuentran desaparecidos, y desde 2006 se han reportado 42 atentados contra instalaciones de medios de comunicación.

Días antes del atentado a la prensa en París, en Veracruz el periodista Moisés Sánchez Cerezo, dueño del semanario impreso La Unión, fue sacado de su casa en el municipio de Medellín de Bravo por un grupo armado. Hasta hoy se desconoce su paradero.

Además la organización no gubernamental Reporteros Sin Fronteras reveló a finales de 2014 que México encabeza la lista de los países más riesgosos para el ejercicio periodístico en América Latina, con 81 profesionales asesinados entre enero de 2000 y septiembre del año anterior.

Además, Veracruz es el estado más peligroso para ejercer el periodismo en México, con al menos 15 comunicadores asesinados y otros cuatro desaparecidos desde el año 2000, según datos de la ONG Artículo 19, con sede en Londres.

En México, desde hace más de dos años se puso en marcha la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, situación que no ha reducido la violencia sistemática en contra de la libertad de expresión, pues no basta una simple aprobación legislativa sino un cambio de mente, cultura y pensamiento de los servidores públicos, policías, militares, marinos, gobernantes y todos aquellos que minimizan la actividad periodística y rehúyen a la transparencia y sobre todo, a la verdad.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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