Intelecto Opuesto

México: no aprendemos

El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México, Raúl González Pérez, presentó ante el Congreso de la Unión el Informe Anual de Actividades 2015 del organismo, en el que la resaltó que más allá de las acciones para la defensa de víctimas o personas, el país no parece tener capacidad para aprender del pasado.

Al referirse a temas como Ayotzinapa y Tierra Blanca, el ombudsman nacional dijo ante diputados que deben implementar la histórica reforma constitucional en materia de derechos humanos aprobada en 2011, pues tendrían más elementos, herramientas y "dientes" para poder castigar y sancionar.

"Un caso como Tierra Blanca (Veracruz), en el que pareciera repetirse ese vínculo funesto, hace cuestionarnos sobre nuestra capacidad para aprender del pasado, y si efectivamente queremos y podemos superar nuestras deficiencias y omisiones", señaló a legisladores.

El titular de la CNDH sostuvo que el caso Iguala indignó y movilizó a la sociedad ante lo que llamó "barbarie generada por la colusión entre algunas autoridades y el crimen organizado", y urgió a replantear las políticas públicas en esta materia y revisar el marco normativo aplicable, para que estas conductas puedan ser prevenidas, denunciadas, investigadas y sancionadas debidamente.

"Los costos de las lecciones no aprendidas son muy altos. No podemos eludir o voltear la cara a la realidad que tenemos, es nuestra responsabilidad empezar a transformarla", reiteró el funcionario del organismo.

Lo dicho por el titular de la CNDH no viene más que a reiterar y refrendar lo que por años hemos padecido: una memoria histórica falta de rigor y juicio, que muchas veces nos lleva a repetir las situaciones por las que nos terminamos quejando.

No solo las situaciones de inseguridad, sino en general, el desarrollo social, urbano y económico en el que nos sustentamos, parece el mismo de hace 50 años a la fecha; en algunos casos, incluso peor.

En México, seguimos arreglando las cosas con violencia, a balazos, a detenciones abruptas y con juicios faltos de pruebas sobre quien pese la acusación de las mayorías. El gobierno y su forma de administrarnos, también ha perdido toda memoria y no parece recuperar ni un ápice de la misma.

Seguimos entrampados en temas como la depreciación del peso, el aumento del dólar, la detención de personajes ligados a los mismos delitos desde hace 25 o 30 años y en cómo hacer de México un país de primer mundo, con una calidad de vida similar a la de Europa o Estados Unidos.

Lo dicho por Luis Raúl González no es más que la verdad, pues efectivamente, es nuestra falta de memoria histórica la que nos tiene frente a lo que más tememos. Perder cotidianamente no nos ha vuelto más fuertes, al contrario, nos ha hecho presas de nuestras desilusiones. Pero, momento, se puede cambiar.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com