Intelecto Opuesto

Mando único para 2015

Ayer durante las audiencias públicas en de Seguridad y Justicia en el Senado, que reunió a gobernantes y especialistas, autoridades estatales y federales y representantes de diversos poderes, se enfatizó la necesidad de definir el rumbo para la implementación del Mando Único Policial en todo el país.

Como ya se había propuesto por el gobierno federal, es urgente la conformación de 32 policías únicas dentro de los estados y el DF, mismas que deberán tener estrecha coordinación y comunicación con sus pares federales y con las fuerzas armadas.

Una especia de guardia nacional como en Estados Unidos, pero adecuada a las particularidades de cada entidad, o municipios o comunidad.

Un punto importante, y que fue remarcado en múltiples ocasiones, es que el reto implica diversos cambios como la homologación legislativa de las entidades federativas y en los municipios; que los congresos locales adecúen sus constituciones y legislación secundaria; que los cabildos revisen y actualicen sus reglamentos, circulares y normas internas, el reordenamiento del fondo y los subsidios federales destinados a la seguridad pública.

Sin embargo, el objetivo de que se pueda garantizar la calidad de vida y paz social en todo el país a través de policías incorruptibles suena a algo más utópico que apegado a lo que venimos padeciendo en México, pues basta con revisar el contexto inmediato, o incluso la retrospectiva de los últimos 20, 30 o hasta 40 años.

En la cita que se dio en el Senado, la representante de Amnistía Internacional, Mónica Oehler Toca, consideró que los temas fundamentales para una posible creación del mando único policial van de la mano de conocer primeramente cómo se encuentran las personas que laboran en las corporaciones, al final ciudadanos y mexicanos con los mismos problemas que cualquiera, por lo que se sugirió contar con un diagnóstico integral para conocer la situación de los cuerpos de seguridad en los municipios, capacitarlos en materia de derechos humanos, mejorar las condiciones laborales, eliminar la corrupción y armonizar sus protocolos con estándares internacionales.

Propuso que sea cual sea la organización del mando policial, se debe introducir desde la Constitución la obligación de generar esquemas de supervisión externa de la policía. Esto, dijo, se aplica en el municipio de Querétaro, donde se tiene un auditor externo que evalúa trabajos de la policía, hace recomendaciones y la policía los aplica.

De acuerdo a lo informado desde el Senado, tales propuestas deberán ser canalizadas al gobierno federal y a los estados para su análisis e implementación conforme al plan diseñado por las instancias de seguridad nacional y la propia Presidencia; parece que en este aspecto, México cuenta con las herramientas, tiene el plan trazado, la ruta fijada, pero no sabe iniciar la búsqueda ni el camino adecuado. Parece que mientras sigamos estancados en problemas particulares, y en situaciones deleznables, jamás se consolidará ningún programa con éxito.

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