Intelecto Opuesto

Maestros no, futbolistas sí

En un país como México, tan diverso y plural como sus raíces, tan disperso e iracundo como sus leyes, tan feroz y salvaje como su gente, todo puede pasar. Desde nacer en un jardín a las afueras de un hospital, hasta morir aplastado por un monster truck.

La realidad no sólo supera nuestra propia existencia y destino sino que rebasa toda estimación o deseo por más utópico que parezca; de hecho, es tan surreal que en ocasiones nos presenta escenarios inconmensurables, con tantas aristas posibles como estrellas en el cielo.

Un país de justos y de tiranos, de pobres y de millonarios, el mismo que saca a maestros a las calles, el mismo que nombra a nuestros jóvenes como vándalos y embozados que no merecen más que la cárcel, y eso porque no hay pena capital.

En este México de oportunidades nacen propuestas como la de darle cabida a la legislación, por más banal que parezca pero al fin necesaria, de reformar el Capítulo X “Deportistas Profesionales” de la Ley Federal del Trabajo, a fin de garantizar los derechos de los trabajadores del fútbol, léase futbolistas.

Sí, no es una broma ni mucho menos. Tampoco es un texto más de mi afán pambolero; es una propuesta de la presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, la diputada federal jalisciense del PRI, Claudia Delgadillo González.

Como si no fuera suficiente con tratar de modificar el régimen laboral de los maestros de educación básica en el país, forzándolos a ser evaluados con una imperiosa regulación que asemeja más a la ley del Vaticano que a la de un estado que pretende basar su fuerza en la formación de nuevos y mejores ciudadanos, ahora se presenta una novedosa propuesta de combatir cualquier acto de concentración o acaparamiento de jugadores, entiéndase, el Cuau, el Chaco, el Damián… todos ellos tendrán nuevos y mejores derechos para desempeñar su labor de pasar la iniciativa.

Mientras con la Ley del Servicio Profesional Docente a los profesores que ya tengan el nombramiento definitivo (la plaza) se les someterá a un examen de tres intentos para pasar -sino pasan los removerán de área y en el último de los casos se les pedirán que se jubilen-, al mediocampista de su equipo (el mío es el América) se le dará cobertura para que cuente con una instancia donde acudir al momento de quedar libre de un trabajo y pueda ser contratado en otro. Según lo expuesto por Delgadillo González es una iniciativa que tiene muchas bondades para con los deportistas el balompié que solamente triunfan tres o cuatro años, se quedan sin empleo y no tienen ninguna garantía de volver a ingresar a otro club a trabajar.

No puedo negar que me sentí de primer mundo cuando leí sobre el proyecto legislativo de los futbolistas que, combinándolo con el de los maestros, daría en el punto ideal del mexicano: huevones no, futbol sí.

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