Intelecto Opuesto

Lucha de clases políticas

Hemos presenciado en Hidalgo desde hace algún tiempo una lucha de clases, pero no en la sociedad –esa nos es implícita por el hecho de estar en México, un país de grandes ricos y muchos pobres- sino entre quienes dirigen los destinos de la política en los municipios, estados, regiones, partidos y grupos de influencia quienes son los que colocan a candidatos que a la postre gobiernan y toman determinaciones que nos afectan de una u otra forma.

En nuestro país, hemos adaptado la lucha de clases al propio sistema político, en donde al igual que con la lucha de clases se disputan las posibilidades entre trabajadores y jefes, entre los que producen y los que gozan del medio de producción.

Entiéndase por lucha de clases políticas el hecho de que hay quienes predominan por encima de otros en los círculos públicos, en los medios masivos, en la toma de decisiones y evidentemente en la obtención de ganancias.

Ahora, ¿qué sucede cuando hay quienes intentan transgredir el medio por el que se mantiene, por así decirlo de forma sustentable el sistema y sus mecanismos productores de procesos, en este caso políticos, para que caminen las cosas en un estado?

La realidad nos desubica y por ello vemos las formas que no son y emitimos juicios de valor pues tenemos solo los elementos a nuestro alcance para determinar nuestro pensamiento conforme hemos sido educados y formados.

En una sociedad donde se ha priorizado la participación política del ciudadano, única y exclusivamente a través del salvoconducto de los partidos políticos, las instituciones electorales y la aprobación de los grandes líderes políticos de comunidades, municipios y entidades, las posibilidades de que aumente la democratización de una sociedad para sus debates cotidianos sobre calidad de vida y mejora en condiciones sociales se reducen a un espectro bastante limitado, o por decirlo así “elitizado”, pues solo perteneciendo a una parte de la que elige la ruta a seguir, es como se puede tener atención para nuestros puntos de vista.

En estados como Hidalgo, donde se requiere de una mayor actividad cívica, de un constante ajetreo mental para poder participar en política, en las decisiones de una comunidad o un pueblo, o una región, es indispensable dejar de lado la lucha de clases políticas para poder dejar a la sociedad elegir o no pertenecer, y posteriormente seguir los designios de quienes tienen o aprueban por mayoría, alguna posición o argumento para el desarrollo de planes que redunden en el beneficio popular y en elevar la calidad de vida.

Si se persiguen los mismos fines politizados y enfrascados en luchas políticas personales, será irrelevante el análisis, o el despertar de algunas conciencias; la lectura de textos o el acudir a encuentros. Seguirá todo como hasta ahora, dominado por quienes están arriba de otros dentro de las mismas instituciones y dentro de los mismos grupos que determinan el futuro de la toma de decisiones en un estado como el nuestro.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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