Intelecto Opuesto

Locos por la Navidad

Los últimos días en la ciudad de Pachuca han sido de locura. Y no me refiero al desenfreno mental sino al que por la época decembrina nos tiene presos de un consumismo voraz y a contra reloj.

Quienes han tenido la ocasión de estar en la calle durante la última semana, hasta ayer sábado, se han dado cuenta de la impresionante oleada de gente en centros comerciales, en tiendas departamentales, en casas de regalos, en el Centro Histórico, en las entradas y salidas de Pachuca y la zona metropolitana, y ni que decir en los estacionamientos y el transporte público tan eficiente (es sarcasmo) que tenemos.

Hace unos días pude platicar largo y tendido con un trabajador del volante en la capital del estado, y todo porque nos quedamos varados en el Río de las Avenidas a la altura del paso a desnivel de Everardo Márquez, sitio donde tradicionalmente hay tráfico, pero no a grados inconmensurables como los de las últimas fechas.

Resulta que hace un par de años, llegar del sur de Pachuca al Centro, por cualquier ruta, llevaba un trayecto en tiempo de no más de 30 minutos; en mi fatídica semana pre navideña hicimos la lindura de 1 hora 10 minutos para poder descender en Plaza Juárez, ni siquiera en el primer cuadro del Centro, pues simplemente no se podría transitar. ¿Las razones?, las compras navideñas, la cantidad de personas en las calles, la marea urbana de cientos y miles de señoras con niños y jóvenes universitarios que, ahora de vacaciones semestrales, disfrutan de su invierno con sol implacable y aire acondicionado en la Bella Airosa.

Al siguiente día de mi periplo en taxi tuve el desatino de ir a una plaza comercial invadido por el espíritu de las “ofertas” que nos atraen más que cualquier cosa en el tiempo de villancicos, topándome con una fila de más de 50 autos que apenas podían pasar de un lado a otro en busca de un cajón de estacionamiento. No llegué a la tienda, tras 25 minutos de estar detenido preferí hacer maniobras bruscas al volante y abandonar el sitio.

Llegué al Centro Histórico de Pachuca y me encontré con que de los 8 o 9 estacionamientos que hay en la ruta Matamoros, Allende, Guerreo y anexas, ninguno cuenta con espacio suficiente para dar servicio a los cientos de vehículos que abarrotan la zona durante diciembre.

Ni con parquímetros, ni con nuevo aparcamiento subterráneo en Plaza Independencia, se da abasto a Santa Claus  y sus renos. 

Para muestra, el camino por boulevard Nuevo Hidalgo rumbo a la Central de Autobuses o al Boulevard Colosio, donde en un semáforo se van hasta 15 minutos (medidos en 3 canciones de la playlist navideña de Spotify) y un poco más si es que un camión de pasajeros no se te ha metido de forma irresponsable por no tener paciencia para formarse como cualquier gente. 

Sin auto la cosa no cambia mucho; los taxis están de plácemes eligiendo a quien subir y a quien no, y el Tuzobús y sus alimentadores… sin palabras. Feliz Navidad.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com