Intelecto Opuesto

Ley contra el Maltrato Animal

Los diputados del Congreso de Hidalgo aprobaron en esta semana que concluye una serie de reformas al Código Penal del estado en donde se avaló la creación del título vigésimo segundo denominado “Delitos en contra de los Animales por Actos de Crueldad o Maltrato”, que a partir de que sea publicado en el Periódico Oficial en próximos días comenzará a multar y sancionar con penas económicas y hasta de cárcel a quienes sean encontrados culpables del delito de maltrato animal.

Para académicos y activistas el logro es significativo pues representa el primer paso para el reconocimiento de los derechos de los animales y su protección garantizada por el estado; sin embargo, destacan que la legislación puede ser perfectible a medida de que se vaya incrementando la incidencia o se denuncien actos que atenten contra la vida animal en Hidalgo.

Con la aprobación de la nueva disposición, quien sea encontrado culpable de maltrato animal y las lesiones provocadas provoquen la muerte de la especie, se le impondrán de uno a seis meses de prisión y una multa de hasta 10 mil 950 pesos, dependiendo la Unidad de Medida y Actualización que sustituye el famoso término de multa por salarios mínimos.

Cuando se les cause únicamente lesiones se les impondrá una multa de 15 días a un mes de prisión y hasta 50 veces la Unidad de Medida (hoy en 73 pesos).

El asunto va muy bien y es correcta la apreciación de los diputados y organizaciones que ayudaron en la conformación de la nueva normatividad, pues el acto del maltrato animal es un hecho siempre condenable; solo que hay que aclarar que la Ley contra el Maltrato Animal de Hidalgo únicamente blinda al 100% a los animales domésticos, las mascotas como se les conoce, o los que están hasta cierto punto al cuidado del hombre.

Esto es que aquellos animales que se encuentren dentro de los grupos donde existe actividad lucrativa (zoológicos, toros, gallos, charrería, circos) y todo tipo de evento o espectáculo que obtenga licencias y permisos correspondientes para realizar actividades en Hidalgo no estará sujeto a dicha legislación.

Lo anterior es tan claro como el agua. En Hidalgo seguirán los ranchos cinegéticos, las corridas de toros, las peleas de gallos en los palenques, los jaripeos en las ferias de pueblos, los zoológicos (para bien o para mal), el deporte nacional de la charrería y todo aquello que involucre animales para realizar una actividad, entretenimiento o deporte que genere dinero para quien se ostente como dueño o propietario de animales y los use para dichos fines.

Para darle más sentido, los animales domésticos sí quedan protegidos, los que viven para trabajar y servirle a otros no. Y esa, según entiendo algunas versiones de activistas, es harina de otro costal, tema que tendrá que ser tocado y discutido para nuevas generaciones, pues lo que se consigue en estos momentos dar inicio, abrir una puerta, sentar las bases, de lo que es tomar conciencia del respeto a los animales como seres vivos.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com