Intelecto Opuesto

¿Legalizar o no legalizar?

Al parecer el asunto de hacer legal lo ilegal acapara los principales temas que conciernen al presente y futuro inmediato del país y su población.

Hasta donde se sabe, en la actualidad está fuera de la ley quien porta un arma sin permiso de las autoridades, así como quien consume enervantes y sustancias que en nuestra normativa jurídica se indica que no son permitidas.

Pues resulta que en ambos casos, es la propia autoridad quien plantea escenarios de hacer legal lo que la misma ley que el sistema ha forjado como ilegal.

Ya sea bajo el pretexto de las autodefensas o como parte de la evolución de una sociedad que demanda estrategias alternativas y progresistas como puntos de venta de mariguana para detener el comercio ilegal de la hierba, los cambios jurídicos parecen haberse vueltos insostenibles con el paso del tiempo en México.

Un día podemos amanecer con la legalización del consumo de sustancias y al siguiente con la criminalización de las marchas y protestas en contra del gobierno.

La definición que, bajo el amparo de ser los intérpretes de la ley, la verdad y la justicia en México, tienen los abogados que se dedican a la política y ostentan cargos de elección popular, hacen de las situaciones que se deben condenar o despenalizar es simple, dependiendo de la circunstancia política que se viva o del momento en que se pretenda realizar algo conforme a la agenda partidista que es la que mueve los hilos del país.

Existen opiniones reservadas como la de los gobernadores, los encargados de la estabilidad y la paz social en las entidades, quienes son voz autorizada para saber que o cual situación puede afectar a la población que es la que en determinado caso les va a reclamar o a reconocer su trabajo.

Ayer, el gobernador Francisco Olvera Ruiz, rechazó a título personal la propuesta de legalizar la mariguana como estrategia de combate al narcotráfico pues argumentó que además de generar un aumento en los problemas de adicciones, podría afectar a la ciudadanía hidalguense.

El mandatario enfatizó que de darse este paso en el DF, entidad casi vecina de Hidalgo, se abrirían las puertas de algo que en un sitio no es permitido y en otro sí, lo que desataría una problemática social, económica y de salud.

¿Cuántas personas de Hidalgo acudirían al DF a comprar mariguana? ¿Qué pasaría si van, consumen y regresan a Hidalgo con algo extra; si chocan en las autopista, si provocan un aumento en adicciones adicionales a la mariguana como el alcohol y la cocaína, si generan un alza en padecimientos secundarios y sobrepoblación dentro de los hospitales y clínicas públicas; si se traen para vender en comunidades y municipios?

Son muchas las preguntas y pocas las respuestas sobre como aterrizar el asunto, sin embargo, sabemos ya la postura del gobernador y eso podría anticipar parte de la estrategia que el Poder Ejecutivo de este estado, seguirá al menos hasta 2016.

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