Intelecto Opuesto

Lealtades revolucionarias

Dentro de toda la institucionalidad que exige la política nacional, sobre todo la de los partidos en México, existen los términos y conceptos ideológicos que evocan a nuestra Revolución de 1910, a nuestra insurrección que escenificaron personajes catalogados como insurgentes y que dieron forma a lo que ahora en apariencia tenemos y gozamos.

La democracia no puede ser pensada en ningún momento sin la participación de quienes se alzaron en contra de un gobierno establecido y reinante por varias décadas en el país; sí, hace más de 100 años de aquellos hechos, pero cuyas bases y realidades parecen estar más cerca que nunca y apegadas a nosotros como tatuajes en la piel.

Bajo esos preceptos, nos intentamos formar dentro de organizaciones humanas, sociales, civiles, políticas y académicas, en las que nuestras inquietudes y talentos puedan ser explotados, aprovechados y transformados.

En épocas pre electorales, en todos los partidos del país se convoca a la unidad, a la lealtad y a la institucionalidad. Ayer se repitieron dichas frases en varias ocasiones en el Consejo Político Estatal del PRI en Hidalgo. No dudo que se repetirán en las demás sedes estatales del tricolor en las entidades que tendrán elecciones en 2016. Tampoco, que se evoquen en reuniones de otros partidos, tanto en nuestra demarcación como en las demás capitales donde habrá comicios concurrentes.

Es ahí donde quienes muestran sus aspiraciones deben recular. Reflexionar y meditar sobre dichos comportamientos para consigo y al interior de sus propios partidos. ¿Qué es ser institucional en la actualidad? ¿es lo mismo que hace 40 o 50 años? La respuesta podría ser la más lógica, sin embargo en política nada es casualidad y todo llamado tiene razones y motivos que originan las decisiones que se toman en torno a los procesos electorales.

Los líderes políticos nacionales, poco o nada hacen o pueden alcanzar desde sus oficinas centrales en asuntos locales. Más cuando se trata de estados fortalecidos políticamente como lo es Hidalgo, Estado de México, Quintana Roo, Veracruz, donde nunca o pocas veces se ha dado la alternancia.

Entonces, los ideales que dieron pie a lo que son ahora los partidos políticos, la actitud de insurrección que formó a nuestro país y lo que somos en la actualidad y lo que se nos enseña como acto heroico y valentía hoy no es tomado como bueno pues es poco institucional.

La democracia y sus procesos han evolucionado entonces, y por ello también los llamados deben ser actualizados. Sí, deben esperarse los tiempos, pero también debe acabar la simulación, los entredichos, las comidillas y las reuniones que son políticas pero que aparentan no serlo.

En el México de hoy, la realidad es tan abrumante que se debe trasladar a los procesos de la política si es que se esperan generaciones de avanzada y como dicen desde 2012 a la fecha, con altura de miras.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com