Intelecto Opuesto

Ixmiquilpan sin control

De nuevo el municipio de Ixmiquilpan volvió a ser escenario de enfrentamiento político, en esta ocasión con un claro mensaje de personajes provenientes del núcleo agrario de Capula quienes bloquearon ayer la carretera federal México-Laredo.

La manifestación no es nada nuevo, tampoco es algo a lo que se debe acostumbrar la población, mucho menos cuando se observan las demandas y el contexto en el que se dan.

Según los primeros reportes del propio ayuntamiento, los pobladores inconformes cerraron la vía y amenazaron en plantarse desde ayer y por tiempo indefinido si el gobierno del estado no les cumple un acuerdo firmado en 1983. Así es, de hace 30 años.

En dicho papel, presumen, se determinó que Capula cedía 572 hectáreas que estaban en conflicto con El Botho Cardonal, a cambio de que las autoridades estatales les construyeran la carretera que comunica a Capula, San Pedro y El Botho, así como la construcción de un Instituto Tecnológico Agropecuario, la donación de 8 tractores con sus implementos, entre otros beneficios que dicen siguen esperando.

Cobra importancia el asunto puesto que se da, curiosamente, una semana después de los hechos de violencia suscitados en la demarcación en donde hubo disturbios al término de la feria anual municipal en donde la opinión pública de volcó en contra del alcalde Cipriano Charrez Pedraza, a quien se acusa de haber reconocido públicamente a un cantante de narcocorridos, así como de haber puesto en riesgo a la población al no garantizar la seguridad en los hechos de quema de vehículos, destrucción del escenario y saqueos la última noche de la feria cuando no se presentó un grupo de banda sinaloense.

Días después, Charrez Pedraza parece responder ante la situación de adversidad política que le pusieron, sin embargo, su estrategia parece tener pocos fundamentos si se basa en la difusión de una protesta que a su vez se sustenta en un documento de hace 30 años.

Ayer, precisamente, se esperaba una reunión entre el munícipe panista y el secretario de Gobierno, Fernando Moctezuma, quien por razones del propio bloqueo carretero y ante la situación de tensión no pudo arribar a la zona.

Charrez parece habérsela jugado de lleno para enfrentar políticamente al gobierno del estado, respaldado por su partido y su dirigencia, aunque con pocas cartas sobre la mesa.

Pocas veces se le ve en medios, casi nunca ha dado una entrevista con todas sus impresiones, parece estar bajo un estigma de enemigo político del PRI, y aún así Charrez, sus hermanos, las organizaciones políticas que manejan y todo el municipio de Ixmiquilpan, no parecen tener control alguno de alguna autoridad.

La situación debe atenderse lo antes posible pues podría terminar en un desgobierno con episodios continuos de violencia generalizada en calles y comunidades.

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