Intelecto Opuesto

Inversiones que van y vienen

El estado de Hidalgo, un sitio que históricamente ha estado a expensas del Distrito Federal y el Estado de México en materia de desarrollo social y económico, descubre en su geografía y conectividad la verdadera vocación para poder echar a andar motores financieros y crecer en indicadores de calidad de vida y mejoras en todos sus rubros.

Desde la puesta en marcha de centros de innovación, parques industriales, zonas logísticas y apuestas educativas, el estado de Hidalgo está ante una oportunidad única de sobresalir en el mapa nacional para beneficio de sus ciudadanos.

Sin embargo, los apoyos, por mucho que lleguen del gobierno federal, no podrán consolidarse y ser duraderos sin la voluntad y acuerdos entre iniciativa privada y autoridades locales.

El rediseño de la política de crecimiento económico en una entidad como la hidalguense, debe ir de la mano de una planeación con escenarios reales, en donde se tome en cuenta el entorno donde se tome en cuenta la carencia social, la falta de buenos salarios, los desarrollos sociales, de vivienda, de ideologías y educación, entre muchos aspectos más.

Recientemente conversé con uno de los pioneros de la industria metalúrgica en Ciudad Sahagún, el enorme complejo del Altiplano que fue ideado para se el motor económico del centro del país, la gran región de fábricas que retroalimentara a la gran Ciudad de México en el tema industrial y que, desde ahí, se tendría el impulso para un México moderno y de vanguardia.

A más de 40 años de su puesta en marcha, la zona ha sufrido de lo mismo por lo que acaeció. Falta de organización laboral, intereses políticos y económicos por sobre la mejora de las condiciones, de la producción y de la visión gerencial de largo alcance para poder tener permanencia suficiente para generar comunidad y crecimiento.

Ayer, en su visita a Hidalgo, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, señaló que del 1 de diciembre del 2013 al 31 de marzo del 2014 el gobierno federal ha registrado 44 mil millones de dólares de inversión extranjera directa en el país e indicó que en la administración del gobierno federal, la colocación de primeras piedras, inauguraciones o anuncios, si se suman todos, representan compromisos ya realizados por 13 mil millones de dólares en lo que va del gobierno.

Cada sexenio parecen repetirse las mismas frases con las mismas cifras y las mismas buenas intenciones. De inicio es bueno que abran empresas, que se genere oportunidad de empleo y que se tengan relaciones comerciales entre IP y gobierno; lo malo, que no todo siempre dura para siempre y son muy pocas las opciones o planes b que se tienen para subsanar cuando una empresa cierra o cuando la población se queda sin trabajo.

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