Intelecto Opuesto

La Iglesia en Hidalgo

La provincia eclesiástica de Hidalgo que componen las Diócesis de Tula, Huejutla y la Arquidiócesis de Tulancingo -que alcanza municipios serranos de Puebla y Veracruz-, se ha caracterizado por ser un espacio alejado de los entornos polémicos en todas las esferas públicas de la política, sociedad, comunidades, pueblos y municipios del estado.

Esa es la actitud que al menos ha mostrado en los últimos años bajo el mando de Monseñor Domingo Díaz Martínez quien desde 2008 está al frente de la Iglesia Católica en Hidalgo.

De comentarios reservados, de algunas opiniones azarosas, el arzobispo tendrá que enfrentar uno de los momentos más álgidos para la organización humana y espiritual que preside.

Las denuncias en contra del párroco Alfredo Campos Sancén quien fuera el encargado de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en el municipio de Mixquiahuala, detenido por la Secretaría de Seguridad Pública del estado la mañana del miércoles, será una prueba más que de fuego, de formas y fondo para el purpurado hidalguense.

Como ya es del conocimiento público, al sacerdote de Mixquiahuala se le investiga por tres denuncias en donde lo involucran presuntamente en el delito de violación en grado de tentativa agravada; situación que ya está en proceso penal y dirimiéndose por las vías institucionales.

Aún así, ante la sociedad el nombre del clérigo y la reputación de los representantes de la Iglesia quedan una vez más estigmatizados. Por ello que deben encarar el dicho con hechos; el vituperio con respuestas claras.

Ayer, el vocero de la Arquidiócesis, el padre Luis Romero –uno de los más respetados en Pachuca- precisó que “los obispos no tienen que encubrir a nadie, esta es la posición del Papa Francisco y de la Iglesia, no hay vuelta de hoja”.

En Tula, el encargado de la Diócesis, Juan Pedro Juárez (a la que pertenece la iglesia de Mixquiahuala y a la que debe responder el sacerdote arrestado) no se presentó alegando que tuvo que salir a un encuentro religioso en San Juan de los Lagos, Jalisco.

Sin embargo un día antes ya había emitido una postura por escrito y en radio local en donde dijo: “respecto al sacerdote acusado, la iglesia como madre y maestra no lo deja desamparado, puesto que tiene derecho a su defensa y si resulta culpable lo ayudará a enfrentar la falta cometida y a que se someta a todo tipo de programas terapéuticos que le puedan ayudar”.

Es turno de la cabeza clerical en el estado de poner al tanto a los cientos o miles de feligreses con que cuentan y quienes confían sus vidas a los representantes del Vaticano, para que se dé una postura enfática, más precisa donde se ponga a evaluación el actuar y se transparente el sacerdocio como nunca antes. Es tiempo de que en lugar de alejarse, sea la Iglesia la que se acerque a la sociedad, a la que le sigue y a la que no.

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