Intelecto Opuesto

Huele, parece y es una crisis

Empezamos la primera semana de 2015 y el Presidente Enrique Peña Nieto anunció las 7 medidas que su gobierno adoptará para fortalecer la economía de las familias mexicanas, es decir, lo que pretender realizar en el corto plazo para que no nos cobren más luz, para que no suba la gasolina, para que no paguemos más por los servicios de telefonía y telecomunicaciones, entre otras cuestiones.

Horas después del anuncio, en el primer lunes de 2015, cayó el precio del petróleo, perdió la Bolsa Mexicana de Valores y bajó el peso ante el dólar de nueva cuenta; es decir, la mezcla mexicana se cotizó en 41.52 dólares por barril –aún recuerdo cuando costaba hasta 90 o 100 dólares-, el dólar llegó a los 15.24 pesos y la pérdida de la bolsa fue de -2.41 por ciento.

Inmediatamente salieron analistas a defender la hipótesis de que el desplome de mercados bursátiles y del crudo fue por cuestiones internacionales, por temas de Estados Unidos y Grecia, por efectos de un déficit que se venía dando y que era, digamos, previsible.

La única realidad es que el peso cerró la sesión como la divisa más depreciad frente al dólar ayer y desde hace varios días. En la ventanilla de los bancos como Santander, Banamex y Banorte, a mediodía de este inicio de semana la cotización alcanzó los 15.27 pesos por unidad.

De acuerdo con el reporte del cierre de mercado la depreciación del peso se debió a una nueva caída en las cotizaciones internacionales de crudo que llevó a cerrar en su nivel más bajo de casi seis años de 49.82 dólares por barril.

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cerró el primer lunes del año con una caída de 2.41 por ciento, debido a un incremento en la aversión al riesgo por la situación política de Grecia y la continua caída en los precio del petróleo. Esto no es peor, sino que en el mercado existe una variedad de pronósticos para el peso hacia el cierre del 2015, que van desde los 12.90 hasta los 16.00 pesos por dólar. Así que si pensaban programar algo en billetes verdes de nuestros vecinos del norte es tiempo de que lo hagan o mejor se abstengan de todo lo gringo por un buen rato.

En tanto, el aumento de 1.9 por ciento en la gasolina y el diésel, menor al esperado, se dice que no afectará las finanzas públicas y representa el primer paso en la liberalización de precios que se dará en 2018, cuando el gobierno federal sacará las manos de la política de precios y del manejo de los combustibles, afirmó la Secretaría de Hacienda.

El subsecretario de Ingresos, Miguel Messmacher, explicó que se optó por un incremento de 1.9 por ciento de una sola vez, en lugar de 3.5 por ciento gradual a lo largo del año, porque se obtendrán los mismos ingresos.

Como podemos leer, la situación aparenta ser una crisis que no es, simula ser una caída de la economía que tampoco es, nos argumentan que puede que sea una pequeña devaluación que, al final, tampoco es. Lo que se ve no se juzga y si parece crisis, se mueve como crisis, y habla como crisis… es una crisis.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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