Intelecto Opuesto

Hidalgo no es Los Cabos

Cada año diversos fenómenos climatológicos golpean al estado de Hidalgo y en formas que van desde lo más intempestivo hasta lo previsto por los sistemas gubernamentales. En cada ocasión, al menos lo que llevamos documentando por los últimos 5 años en MILENIO Hidalgo, tras cada catástrofe se tardar de uno a dos años para llegar los recursos del Fondo Nacional de Desastres y hasta 3 o 4 años para reconstruir los daños ocasionados.

En algunos casos, las averías hechas por las lluvias, deslizamientos, movimiento de la tierra, paso del agua y tornados, aún persisten desde el momento en que pasaron.

Esta semana en el Congreso de la Unión, la Comisión de Protección Civil aprobó modificaciones a la ley a fin de garantizar que las zonas vulnerables sean atendidas de manera prioritaria en caso de contingencias climatológicas.

Las autoridades, a nivel nacional, aceptan que México es un país vulnerable ante los diversos fenómenos naturales debido a su situación geográfica, orografía, distribución y características de sus asentamientos humanos (Programa Sectorial de Gobernación 2013-2018), por lo que hay población en riesgo latente todo el tiempo.

Lo vemos con los casos de Baja California Sur en días pasados, con Acapulco en 2013, con Tabasco y Veracruz hace un par de años e incluso con zonas como Monterrey donde se desbordan ríos y el propio DF donde no hay lluvia que no dejé anegaciones en calles y vialidades, así como viviendas inundadas en la zona metropolitana del Valle de México.

En el país, una de cada tres personas vive en zonas de peligro sísmico y alrededor de la mitad de la población está expuesta a actividad volcánica peligrosa, debido a que forma parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacifico, donde se registra la mayor actividad sísmica del mundo.

En materia de lluvias, cada año el país recibe una media de 24.5 ciclones tropicales, de los cuales una sexta parte producen precipitaciones torrenciales que colapsan los sistemas hidráulicos de las ciudades, causan deslaves, arruinan extensas zonas de cultivo y generan fuertes pérdidas económicas.

Hidalgo, ubicado prácticamente al centro del territorio nacional es un sitio propicio para recibir lluvias todo el año, mismas que dañan de forma constante a las regiones de la sierra, la huasteca, los municipios colindantes del norte del estado, alejados de la capital y sus servicios de emergencia, así como con poco personal para la atención de contingencias, evidentemente sin Atlas de Riesgos y por supuesto sin recursos suficientes para atender a su población en caso de desastres.

Hidalgo y sus municipios vulnerables no son Los Cabos o Acapulco, por lo mismo les ha costado salir de cierta forma ante las situaciones de desastres naturales; en Yahualica, apenas de reponen del derrumbe de hace dos años; en las zonas afectadas por Ingrid y Manuel, es fecha en que comienzan a llegar los recursos para la reparación de caminos; si van a priorizar la atención con cambios en Protección Civil nacional, que el apoyo sea parejo para todos.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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