Intelecto Opuesto

Garantía de “estabilidad”

El secretario de Gobierno, Salvador Elguero Molina, declaró públicamente que Hidalgo ofrece condiciones de legalidad y gobernabilidad para las candidaturas independientes; esto es, que las instituciones deben aceptarlos, los partidos saber competir con ellos y la sociedad aprender a esgrimir lo que es una propuesta sin institutos políticos de por medio, con todo lo que ello implica.

Sin embargo, la situación para el debut de un candidato independiente que busque la gubernatura es más difícil de lo que se cree, no por las condiciones políticas y de estabilidad de la entidad, sino por las propias reglas del juego, que desfavorecen en todo momento, punto y circunstancia a quien quiera competir por la vía libre.

Es entonces, un juego de doble fondo el hecho de que se diga, por un lado, que hay todas las condiciones para apoyar a las propuestas ciudadanas, y por el otro –en el plano real- que existan impedimentos para que sean una realidad consumada, podría dejar lastimada no solo a la figura como tal, sino a la propia democracia hidalguense, y en todo el país pues el espíritu anti independista es generalizado en todas las entidades tras el caso El Bronco en Nuevo León.

¿Qué pasa pues si gana un candidato independiente en Hidalgo? es sencillo, se presta a la venganza política entre actores que en anteriores ocasiones han chocado por espacios y puestos de elección popular; si el independiente resulta ganador y es impulsado por grupos políticos y empresariales, pasa lo que en el citado caso de Nuevo León, una serie de suspicacias sobre quién es en verdad el que gobernará: los ex priistas, los ex panistas, los adheridos, los empresarios, todos, menos la voz de la gente.

Esa es parte de la creencia popular que los partidos impregnan sobre las candidaturas independientes y por ello el andamiaje legal y parlamentario para hacer el camino más sinuoso. Si bien no imposible, si muy complicado, más que en otros países, incluso de América Latina, donde ya aplican estas figuras y ni que decir de Europa donde han sido muy bien aceptadas (caso Cataluña en España).

Por ende las aspiraciones de quienes estén en vías de querer ser independientes deben ser encauzadas más por el camino de la asesoría política y legal-electoral que por la de los ímpetus y espaldarazos callejeros o de reuniones sin verdadero sustento y contexto de personajes. Se deben priorizar realmente las condiciones en las que se va a competir y sobre todo contar con el fondo presupuestal idóneo para poder estar decorosamente en una campaña.

En mi opinión no auguro un buen panorama para un independiente a la gubernatura, fuera de algunos intentos que se hagan en municipios y diputaciones locales más para dividir la intención y el voto que para generar un gobierno sin ataduras ni presiones.

 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com