Intelecto Opuesto

Euforia por resultados

Como todo en la vida lo que no se ve no se cree y al parecer para estas épocas aplica a los gobiernos recién llegados en Hidalgo, mismos que cumplen un mes esta semana que da inicio.

Aunque parezca prematuro evaluar o realizar un diagnóstico de los primeros 30 días al frente de la administración pública tanto en estado como en los municipios, sí es pertinente dar una opinión respecto a cómo se han dado desde la transición de poderes hasta la llegada, en varios aspectos, de los nuevos funcionarios y sus primeras acciones.

Sin lugar a dudas el más comentado en los pasillos y charlas políticas ha sido el gobernador Omar Fayad Meneses, quien desde antes de rendir protesta el pasado 5 de julio ya era el más enfático y polémico en sus declaraciones, mucho debido a su estrategia en redes sociales donde prácticamente publicaba –y lo sigue haciendo- todas sus reuniones y actividades formales y sociales, así como con quienes se reunía.

Incluso para muchos no acostumbrados al uso de las nuevas tecnologías, pasó desapercibida buena parte de la transición hasta el día en que fueron nombrados los integrantes de su gabinete, siendo ese momento uno de los que marcó la diferencia en lo que ahora vemos.

Los primeros 30 días de Fayad como gobernador de Hidalgo bien podrían calificarse como acelerados, demasiado dinámicos para lo que se estaba acostumbrado, por lo mismo empieza a marcar una diferencia tanto en lo dicho como en la práctica, en espera de que sea una realidad todo.

En el caso de los municipios qué escenario se percibe; por desgracia al pedir referencias la mayoría, sobre todo en las principales ciudades hidalguenses, comentan que al parecer iniciar con no muy buenas formas, primero debido a la falta de recursos, la integración de equipos de trabajo, la liquidación de anteriores empleados y las habladurías provenientes de todos lados que en pueblos y demarcaciones pequeñas son la constante. 

En Pachuca, por ejemplo, a casi un mes de haber llegado Yoli Tellería, no se percibe que se está en un municipio gobernador por el PAN; tampoco es que toda identidad y colores sean borrados de la noche a la mañana, pero si alguna cosa priorizan los blanquiazules en sus administraciones es el fundamento ideológico tanto en formas de trabajo como en resultados. El de la capital del estado no es un gobierno ciudadano y no porque no esté integrado por el pueblo, sino porque proviene de una fuerte corriente política y familiar que en Pachuca ha estado presente por más de 100 años. Se debe notar cuanto antes que están en el poder.

En cuanto al estado, Omar Fayad está partiendo de lo mediático hacia lo que en teoría debe ser lo práctico: cumplir, como dicen, la palabra empeñada y acordar, dialogar y sobre todo escuchar. Si la gente en verdad está pidiendo lo que está haciendo, que lo haga. Por mientras seguirá la euforia y expectativa por resultados.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com