Intelecto Opuesto

Espíritu del 77

Una de las acciones que por naturaleza se tiene cuando se está despertando al mundo de la inteligencia colectiva es la capacidad de cuestionarse. Más que asumir la vida como tal, y las situaciones como son, el tener intuición y querer conocer por qué y para qué se originan las determinaciones que nos rigen, forma personas que tienden a buscar caminos opuestos a los de la mayoría.

Los grupos organizados y que privilegian el conocimiento por encima de incluso la razón terminan por detonar en movimientos sociales que nacen de causas de índole popular.

En México hemos vivido los últimos 100 años rodeados de estos fenómenos pues parece que nunca abandonamos nuestra naturaleza revolucionaria de pueblo guerrero que nos dio origen, y que a pesar de todo, nos llena de orgullo e identidad.

De ahí que surgieran desde la época post revolucionaria los primeros partidos políticos, las sociedades secretas y las células organizadas que buscaban ir contra corriente, la anarquía (herencia de los hermanos Flores Magón) hoy malograda por los tristemente denominados “bloques negros”, todo eso, son sólo algunos de los elementos que nutren el gran ente de la protesta social y los movimientos del país. Siempre, casi siempre, son los que están inmersos y metidos en dichos asuntos, sean políticos, sociales o hasta deportivos.

El asunto que actualmente vive nuestro país, con la rabia y frustración de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, la masacre aún no aclarada de 22 personas en Tlatlaya, el paro del Instituto Politécnico Nacional y muchos asuntos más que siguen aquejando a la población, son el escenario idóneo para que florezca al alzamiento masivo de la voz del pueblo.

Sin embargo, cuando a los problemas se les encierra, encapsula o limita, terminan por desaparecer en el limbo de la vida ordinaria, sin que nadie sepa o se entere que existieron; pero ahora, con el estallido mediático de las noticias y la velocidad que la tecnología ofrece para estar enterado de lo que sucede en prácticamente todo el país, el asunto fue inevitable.

Un ejemplo fue El Mexe en Hidalgo. Luego de tener por más de 80 años la Escuela Normal Rural más combativa del país, la Luis Villarreal en el municipio de Francisco I. Madero , el estado actualmente acoge  6 planteles de formación de normalistas bajo el esquema administrativo de la Secretaría de Educación Pública del estado.

Sin saber de ellos, sin conocer de sus causas y necesidades, es como se repliegan sus sentimientos, sus opiniones, pero sobre todo su formación en cuanto a ideología y pensamiento; los normalistas, los sindicatos, los comunistas, los socialistas, los estudiantes de la UNAM, del IPN, de las escuelas públicas del país, todos, viven y se alimentan del espíritu setentista para sobrevivir.  De ahí en fuera, si nadie los conoce, pasarán otros 100 años y todo seguirá como con Guerrero y Michoacán, como con Oaxaca y Estado de México.

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