Intelecto Opuesto

Elecciones municipales

A poco más de un semana de haber iniciado las campañas en Hidalgo la sensación sigue siendo de que aún no pegan entre la gente. Es decir, la efervescencia de anteriores procesos parece estar reservada para lo que pinta será la verdadera competencia rumbo al domingo 5 de junio, las presidencias municipales.

Y es que, hay que aceptar que los factores sociales y económicos han alejado a la gente de la clase política, al grado que ni en pueblos y comunidades donde tradicionalmente se acudía al mitin o se abría la puerta al candidato existe tal espera por el arribo del personaje político en turno.

En una semana hemos visto eventos sí tumultuosos pero no con la esencia que caracteriza al fervor de la propaganda y la caravana política de antaño en el que sin uso de redes sociales ni grandes tecnologías se contaba con un apoyo seguro por cada participante y en el caso de los que aventajaban desde el inicio, con un sequito insuperable en todas las regiones.

Se dice que actualmente la meta de los partidos es dividir y vencer, no ganar los famosos "carros completos", pues la propia ley electoral los pone en jaque en diversas cuestiones como la sobre representación y la conformación de prerrogativas.

Sin embargo, para los municipios no hay cuestión alguna que pueda tambalear la determinación de ir por todas las alcaldías disponibles pues ahí sí, con "carro completo" se asegura operación política y formación de estructura en todas las localidades.

Por lo anterior, las elecciones más atractivas son las de ayuntamientos, pues la fuerza política que alcance la mayoría será quien pueda negociar mayores beneficios para sus gobernados y sus corrientes políticas.

El ejemplo más claro son las actuales administraciones municipales que duraron casi 5 años y en donde el poder local se extendió hasta las esferas más altas de la política estatal y nacional, y al grado de que el poder que tomaron los presidentes fue superior incluso al de los líderes de partidos o de sus mismos antecesores.

Los ediles que más aventajaron a sus competidores y grupos antagónicos no solo obtuvieron mejores dividendos sino que vemos en las designaciones que muchos de ellos metieron la mano y buscan perpetuidad.

También, muchos lograron volverse en políticos profesionales –cuando llegaron no lo eran- y de ser postulados por coalición opositora se volvieron fieles aliados del poder estatal en turno y actualmente han aniquilado todo fruto opuesto a los partidos tradicionales; es decir, se han vuelto los ediles no solo políticos en forma sino operadores y negociadores.

Tras recibir este ejemplo, los designados por partidos para estas elecciones de ayuntamientos saben que no solo hay que seguir el camino trazado por los actuales funcionarios sino buscar trascender e incidir en la vida de los habitantes de sus demarcaciones.

La elección de municipios será pues la más difícil de las que están en juego y seguramente ahí sí habrá sorpresas.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com