Intelecto Opuesto

Elección se gana con alianzas


La radiografía del fin de semana es clara. En Colima, ganó quien sumó más adeptos. Estos, fueron producto de la suma de esfuerzos políticos con partidos, militantes y sociedad. Unos llevaron a los otros a las casillas y el producto de dicho trabajo fue una mayor cantidad de sufragios.

Esta parece ser la nueva fórmula no mágica para las elecciones y los partidos políticos, luego de que el desencanto ciudadano y el abstencionismo no ceden espacio y ante la imposibilidad de que se recupere la credibilidad total en los partidos, propuestas y personajes.

Sin embargo para todo hay solución y el unir fuerzas partidistas es una de ellas; cuando no alcanza con lo propio, se suman esfuerzos y se llega al objetivo común; el voto de la militancia, más lo que resulte de lo que se tiene planeado, con un poco de suerte, el día de la votación, es igual a triunfo en las votaciones. Más si se trata de una gran concurrencia como la que se dará el 5 de junio en Hidalgo, pues se renueva gubernatura, alcaldías y diputados locales.

Como ejemplo de lo anterior, tenemos a los principales partidos, PRI, PAN y PRD que en teoría tendrían que ser ejemplo de fortaleza y convocatoria, sin necesidad de buscar aliados o adheridos, con el arrastre suficiente para poder competir en cualquier escenario y ante cualquier personaje.

Pero no, en el México de hoy, con tan poco tiempo en democracia pero con tantas experiencias ya para contar, las situaciones son diferentes en espacios mínimos. Es decir, en Hidalgo bien podría ganar el partido con más arrastre y en el poder, pero el cómo y con qué quedas al final es, al parecer, lo más importante en estos momentos.

Ante dicha ecuación, la salida de todos es buscar alianzas. El PRI, con el Partido Verde y Nueva Alianza; el PRD, primero con el PAN, pero al final solo con el PT. Los demás, se la jugarán solos.

Así queda entonces el mapa electoral para gobernador al menos, con dos coaliciones que parecen llevar ya la delantera sobre quienes van sin apoyo más que de un solo partido, o en el caso del único candidato independiente, sin partidos, y al parecer sin nada.

En las boletas del 5 de junio, en todo el estado, habrá una pluralidad y diversidad cuasi venezolana; no es broma, en aquella sociedad sudamericana tan criticada se jugaban la presidencias no hace mucho una veintena de aspirantes, las gubernaturas una treintena y los espacios en el Congreso otro puñado más, por cada una claro.

Acá, en nuestro amado país, parece que nos gusta ese tipo de vida y preferimos lanzar a 500 personajes a puestos de elección popular para que engrosen las papeletas y entonces sea un mega menú con espacio para todas y todos. ¿Eso es malo o es bueno? El 6 de junio veremos qué tanto lo fue.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com