Intelecto Opuesto

Diputaciones devaluadas

Las diputaciones locales que estarán sometidas a votación el siguiente año en Hidalgo aparentan ser el cargo de elección menos popular de entre todo lo que estará a escrutinio del voto ciudadano.

Por un lado, la llegada de un nuevo gobernador o gobernadora mantendrá toda la expectativa de los partidos y militantes, así como de las propias campañas, seguido de lo que será la lucha electoral por los 84 ayuntamientos en donde se renovarán las presidencias municipales, regidurías y puestos al interior. Al final, no menos importante debería de ser – a mi parecer- está la nueva integración de la Legislatura hidalguense.

Productivo, acompañante del Ejecutivo e impartidor de gobernabilidad y justicia en su debido contexto en cada periodo desde hace al menos una década, el Congreso local parece ser el sitio menos deseado para 2016; sin embargo, al ser una etapa parlamentaria diferente, que se emparejará con la elección federal de 2018 para que se elijan al mismo tiempo diputados federales y locales en Hidalgo y en todo el país, puede ser una gran oportunidad para mucho que aspiran no solo a la curul local.

Si bien no representa estar en la congeladora, ni participar menos en las decisiones de partido, el diputado local debe desempeñar un trabajo cuidadoso y permanente en donde ni luzca demasiado, ni cometa errores y se mantenga vigente. Algo que muy pocos logran controlar.

Algunos que inician a tambor batiente, se apagan más pronto que una antorcha en la lluvia. Otros con menos luminarias resaltan en los momentos menos indicados y los menos, con poco discurso pero muchas acciones, son los que llegan a trascender generalmente de sus demás compañeros de bancada y legislatura.

La sociedad sigue ajena al trabajo parlamentario y eso se ve reflejado en las votaciones para los espacios de los distritos locales. Ahora, con nueva composición, tendrán que involucrar más a la ciudadanía a fin de que ésta se de cuenta de todo lo que se trabaja al interior, lo que se requiere para ser diputado (una de las figuras más desgastadas por la opinión pública) y sobre todo, lo que significa realmente representar a un sector o a una parte de la población en un Congreso.

En mi opinión particular, las diputaciones locales de 2016 a 2018 serán más una etapa en la que se podrá trabajar a la par de operar políticamente con miras a la renovación de San Lázaro en los siguientes comicios presidenciales. Representan una oportunidad única para quienes estén inmersos ya que podrán tocar todos los temas que le conciernen al estado, podrán estar en muchas regiones y podrán mostrar su imagen haciendo política, sin estar atenido a un periodo largo o a un encargo del que por obligación social y ética no puedan separarse.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com